Vicio y subcultura Kristen Stewart y el rollo bollo

Blánquez, siempre vicioso, siempre adicto al pensamiento lateral, se pregunta qué demonios hace Kristen Stewart exhibiéndose en compañía de una cantautora francesa con credenciales punk y si es cierto o no que la virgen de ‘Crepúsculo’, a la que llevamos diez años viendo crecer en la pantalla, se ha pasado a la otra acera.

Kristen Stewart
Javier Blánquez | 07/04/2016 - 12:14

Hubo una época en la que odiábamos muchísimo a Robert Pattison porque, como ya se sabe, mantuvo una larga relación sentimental con Kristen Stewart, durante aquellos años en los que él le rozaba la yugular con el colmillo mientras rodaban las películas de la saga ‘Crepúsculo’.

Cualquier hombre que esté en un rollo formal con cualquiera de nuestros mitos eróticos, lógicamente, debe ser observado con distancia, y según sea el caso, con un punto de desprecio o admiración. Por ejemplo, a Michael Fassbender hay que respetarle: él ha estado con Alicia Vikander, una de nuestras muchas obsesiones, y si le viéramos por la calle le diríamos que felicidades, que así se hace.

Pero con Pattison tenemos un problema, porque no se trata únicamente de que tras romper con Stewart se haya juntado con fka twigs, que es la mujer más elástica en la escena actual de la música electrónica, sino que el hecho mismo de mancillar a la pequeña Kristen ya nos da una cierta cosa. Kristen siempre ha sido como una flor fragante, como una porcelana delicada, y no nos importaría verla en compañía de un hombre de verdad, pero no con un maniquí con aspecto de pasmarote.

Kristen Stewart

 

Mujer de otro mundo

A estas alturas del texto se entiende que Kristen es también una musa de nuestros desvelos, una chica a la que, si pudiéramos, le haríamos una máscara en escayola para colgarla en el recibidor de casa, y así tenerla siempre cerca. Además nos preocupa en lo personal, porque siempre la hemos visto tan joven, tan frágil, siempre con ese aspecto primaveral, que pensamos que sigue siendo aquella niña recién entrada en la adolescencia que, con flequillo a lo garçon y perfil andrógino, se paseaba en monopatín por la casa de ‘La habitación del pánico’, la película de David Fincher. Resulta que siempre ha estado ahí, la hemos visto crecer, y sigue siendo joven, con esos 25 años que nos siguen pareciendo milagrosamente pocos.

Ahora bien, hay algo entre los fans de Kristen Stewart que preocupa mucho, y es la posibilidad -cada vez más fuerte- de que se haya cambiado de acera. Si buscamos información en internet sobre sus últimas semanas de andanzas por el circuito del famoseo, veremos que sólo se especula sobre si se ha vuelto lesbiana (como si ser lesbiana fuera una cosa de capricho, de cambiarse en un momento) o si ha cortado o no con su nueva novia.

En los últimos meses ya lleva tres: la actriz Lyndsey Gunnulfsen (21 años), Alicia Cargile (su antigua asistente personal) y ahora una cantante punk francesa, Soko, de 30 años y con aspecto de ser de esas a las que les gusta atarse un arnés bien provisto de dildo, lo que viene a decirnos que Kristen está en plena exploración de las más recónditas profundidades de su sexualidad.

Kristen y Soko

 

De qué va esto

La pregunta que se hacen muchos medios es si Kristen nos ha mentido: antes salía con chicos, y ahora sale con chicas. ¿Es lesbiana? ¿Lo hace para promocionarse, para seguir en los portales de cotilleos? ¿Pasa por una fase “complicada”? Ella lo ha dejado claro, pero hay gente que no quiere entender. “Puedes buscarme en Google”, ha dicho. “Yo no me escondo. Si crees que aún puedes conocerte mejor, y tienes la habilidad para jugar con lo que tienes a tu alrededor, y eso ayuda a que te definas, entonces hazlo. ¡Pero yo soy una actriz! Vivo en la puta ambigüedad de esta vida, y me encanta. No creo que fuera a ser yo misma si ahora mismo dijera: ‘voy a salir del armario’. No, lo que yo hago es un trabajo. Soy sólo una cría que hace películas”.

Hay una distancia importante entre ser lesbiana y bisexual -Kristen posiblemente lo sea-, y también otra muy clara entre ser heterosexual y bi-curiosa. A la lesbiana le gustan las mujeres y normalmente no tiene problemas en decirlo, en posicionarse: la ambigüedad se convierte en una molestia, y más si no te perjudica en el trabajo, y fue por eso por lo que Ellen Page decidió salir del armario, y aquí no ha pasado nada. Y la bisexual va picoteando sin problemas, en función de lo mejor que le ofrece el mercado.

Pero la bi-curiosa es un espécimen muy particular que todavía no hemos sabido muy bien cómo descifrar, pues se trata de la mujer que, en principio, es heterosexual, pero que por morbo, o por interés cultural, o porque le da la gana ya que no tiene ningún prejuicio fuertemente arraigado, decide explorar qué hay en el otro lado, y una vez echado un vistazo decidir si se queda, o si vuelve, o si va dando viajes en función de sus apetitos.

Cara Delevingne

 

Nueva tribu urbana

Bi-curiosas son Lindsay Lohan, Cara Delevingne y Miley Cyrus, por ejemplo: han crecido en una cultura en la que la homosexualidad ya no es un estigma, que se manifiesta de manera natural en la calle, y aunque sigue siendo tabú en algunos campos laborales, cada vez más se plasma en la sociedad con completa naturalidad. Por tanto, lo que ya no es malo para la moral, es bueno para la curiosidad. Una mujer puede acercarse a probar el menú de un restaurante etíope, después de haber hecho toda su vida una dieta mediterránea, y también puede probar una mujer después de haber catado toda su vida la carne de hombre. La curiosidad mata al gato; pero en este caso lo peor que te puede pasar es que te contagien una ETS.

Kristen Stewart está en la edad de experimentar y en la de encontrar vías de desarrollo personal. Ahora le gustan las mujeres, y dentro de un tiempo igual no: muchas bi-curiosas explican que para follar normalmente es mejor una mujer, son más suaves, limpias y cariñosas, y comprenden mejor los secretos del tesorito, con lo que los orgasmos son más intensos y espectaculares, pero que la convivencia con otra chica puede ser un infierno, por temas de manías de todo tipo (imagínese usted una intensa; ahora imagine dos; pues eso). Esto es lo que hace que, a la hora de elegir, si se está jugando en los dos terrenos, acabe basculando todo hacia la relación hetero. Aunque esto no es una ciencia exacta, y a saber por dónde nos sale Kristen.

Kristen Stewart

 

Muchos comentaristas de la farándula han apuntado la posibilidad de que todo esto no sea más que publicidad muy bien calculada: ahora que Kristen se ha salido del circuito mainstream -su última película importante es una joya del cine de autor, ‘Viaje a Sils Maria’ (2014), dirigida por Olivier Assayas, y una de las anteriores fue la adaptación de ‘En la carretera’, el libro de Kerouac-, le conviene regresar y tener algún papel importante, que le haga ir más allá del circuito hipster o de las películas para adolescentes. Haber sido Bella Swan en ‘Crepúsculo’ le puso en el mapa, pero una vez se acabó aquello, y Kristen ha tenido que desencasillarse, no ha vuelto a encontrar un papel que le dé caché y a la vez una posición dominante. Había sido una teen deseada, refrescante y virginal, pero aquello ya pasó: entrar en la madurez no es fácil, y prolongar tu vida en Hollywood requiere de mucho más que talento o un rostro tan frío como geométricamente perfecto.

La pregunta es lo de menos: si Kristen es lesbiana nos da igual. Sea lo que sea, que  lo disfrute. Lo que sí nos preocupa es que, llegado el momento, nos aseguremos de que haya Kristen para rato, que cuando pongamos la tele y busquemos una película en nuestro videoclub digital, nos la sigamos encontrando ahí, tan estival como siempre, y que pasen los años y le tome el relevo a Julianne Moore, pillando siempre el mejor cacho de Hollywood, que es donde debería estar.

Mientras tanto, si quiere pasearse con una punkarra francesa con aspecto de ducharse dos veces por semana, que lo haga. Kristen siente curiosidad por cosas nuevas, la realidad le aburre, dejémosla que sea feliz y que haga sus negocios a costa del morbo que despierta. Mientras no vuelva con Robert Pattison, como si quiere probar el poliamor con árboles.

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