La revolución sexual según Léa Seydoux

Entrevistamos a la actriz francesa Léa Seydoux hace varias semanas, antes de que se enemistase, al parecer sin remedio, con Abdel Kechiche, director de ‘La vida de Adéle’. Aprovechando que la película se estrena hoy en España, recuperamos la entrevista publicada en nuestro número de octubre.

Léa Seydoux
Texto: Gloria Scola / Foto: Archivo | 25/10/2013 - 12:18

Léa Seydoux es dulce y amable. Parisina, guapa, con 168 centímetros de estatura, ha participado en numerosos títulos. Entre los franceses, ‘La belle Personne’ o ‘Adiós a la Reina’. Y en el cine americano, con Tarantino en ‘Malditos bastardos’, con Ridley Scott en ‘Robin Hood’, a las órdenes de Woody Allen en ‘Midnight in Paris’, y junto a Tom Cruise en ‘Misión: Imposible- Protocolo Fantasma’.  Con ‘La vida de Adèle’, dirigida por el franco-tunecino Abdellatif Kechiche, va camino de comerse el mundo.

Enhorabuena por la película. ‘La vida de Adèle’ es muy intensa, muy potente. ¿Te lo pensaste dos veces antes de hacerla?
¿Dos veces? En realidad quería trabajar con el director porque me encantan sus películas. Tenía tiempo para hacerlo y también la oportunidad, así que lo hice.

Pero, ¿fue difícil? Adèle Exarchopoulos (la coprotagonista) me ha contado que no os conocíais, pero que tuvisteis un gran feeling y os habéis hecho muy buenas amigas. ¿Cómo fue la experiencia?
Una maravilla, porque Adèle y yo nos llevamos muy bien, era increíble, y eso ayudó mucho. Además, a la hora de trabajar juntas, todo fue muy bien.

¿Hubo muchos ensayos?
Ninguno. El director me escogió desde un buen principio y no hubo ensayos.

Como actriz, tienes más experiencia que Adèle. ¿Te convertiste, en cierta forma, en su mentora, al igual que hace tu personaje con el suyo en el terreno de las relaciones personales?
Sí, puede ser que fuera una especie de mentora. Pero no en el sentido de darle consejos sobre cómo actuar, porque yo no soy quién para hacerlo. Es el director, y no yo, el que tiene que decirle: “Hazlo así o asá”. Pero sí le di varios consejos cuando estaba en el set. En fin, lo que quiero decir es que para ella era duro. Y fue extraordinariamente intenso, así que le decía: “No te preocupes. La película va a ser estupenda y va a ser fenomenal para ti, un gran éxito. Y de verdad que vas a estar bien…”. Y también la forma en la que yo podía ayudarla consistía más en estar ahí y apoyarla que en darle consejos. Porque ella es muy buena. Me impresionó muchísimo su nivel interpretativo. Era estupendo. A veces era yo la que no sabía cómo actuar (ríe).

¿Adèle tiene una fortaleza natural?
Sí. Es muy fuerte. Posee una naturaleza muy fuerte. En mi caso, sin embargo, soy más de trabajármelo. Creo que yo tengo que pensarlo más y mi acercamiento es más intelectual, más cerebral.

He leído que te resultó durísimo rodar las escenas de sexo y que te sentiste incluso explotada. ¿Fue realmente tan duro?
Sí. Recuerdo decir: “Oh, no”. En serio, fue dificilísimo, pero las escenas de sexo no fueron lo más complicado.

¿Ah, no? ¿Y qué fue lo más difícil?
Bueno, reconozco que, con las escenas de sexo, a veces me decía a mí misma: “Pero, ¿qué hago yo aquí?” (sonríe). Pero creo que lo que me resultó muy difícil fue mostrar los sentimientos, por ejemplo. El darte a ti misma. Todo es difícil, ya sabes, porque realmente no sientes esas emociones. Así que para nosotras fue complicado. Rodábamos desde las seis de la mañana. A veces, los siete días de la semana. No teníamos tiempo para nada y nos encontrábamos totalmente inmersas en el rodaje. Por ejemplo, en la primera escena en la que nos conocemos, esa la hicimos, y no bromeo, como en diez horas. ¡Casi cien tomas! La escena es muy buena, sí, cuando nos cruzamos en la calle, pero dura diez segundos y pasamos todo un día rodándola.

Las escenas de sexo son muy  reales. ¿Alguna vez os tocáis de verdad?
Oh, no. Teníamos vaginas falsas. Era como una especie de molde, pegado a la piel, pero estaba muy bien hecho. No era muy agradable (ríe), y realmente no se podía ver, porque era falso. Pero sí. Por eso podíamos hacer lo que quisiéramos.

¿Hay diferencias entre rodar una escena de sexo con un hombre o hacerlo con una mujer?
Si la escena de amor hubiese sido real, creo que jamás la habría hecho con una mujer. Imposible para mí. Creo que puedo hacer muchas cosas en el cine, pero esa no.

Los personajes viven una profunda historia de amor.  ¿Crees que hay personas destinadas a estar juntas?
No. Lo que creo es que algunas personas, cuando están juntas y funciona, se acaban necesitando. La otra persona se convierte en una necesidad en tu vida, y es así como te sientes. En eso sí creo.

¿Consideras que la sociedad es ahora más tolerante con la homosexualidad?
Sí. En los 80, por ejemplo, la gente era muy estirada. Pero el director dice algo muy interesante. Que cuando uno quiere hacer una revolución, primero tiene que ser sexual. La revolución siempre empieza con el sexo. ‘La vida de Adèle’ muestra una revolución.

Por último, ¿crees que la película puede ser demasiado fuerte para algunos públicos y que, quizá, algunos países la corten para su exhibición?
Sí. Quizá sí. Es muy posible.

Léa Seydoux
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