Historias del porno Llamada equivocada

Otra vieja gloria del cine X que pasa a mejor vida. Se trata de Kyle Stone, un fornicador vocacional que aterrizó en el porno por pura casualidad, gracias a una llamada telefónica que le cambió la vida.

Kyle Stone
Paco Gisbert | 25/09/2018 - 13:12

Era la una y media de la madrugada de un sábado y Kyle Stone, tedioso y sin ganas de buscar plan para pasar la noche, decidió llamar al número de una chica a la que había conocido un año antes y con la que podía tener la oportunidad de pasar un buen rato o, quién sabe, algo más.

La chica se le había presentado como Cindy y le dio su número de teléfono como señal aparente de que le gustaba, como bien hemos aprendido en las películas de Hollywood, Stone marcó el número pero, para su sorpresa, al otro lado del hilo telefónico, no contestó la supuesta Cindy, sino una mujer que, en vez de colgar y después de vacilarle un poco, lo invitó a una sesión de sexo telefónico. A aquella inesperada sesión le sucedieron otras, hasta que la misteriosa mujer que hablaba con Kyle y practicaba el sexo a través del teléfono con él le desveló que su verdadera ocupación era actriz porno y la ejercía con el nombre de Nasty Natasha.

Una semana más tarde quedaron para comer y, tras el almuerzo, se acostaron juntos. En el fragor de la batalla sexual, ella le propuso dedicarse al porno, en vista de su espectacular rendimiento. Y, de esa manera tan peculiar, Natasha y Kyle acabaron haciéndose amigos. Él, que trabajaba en un despacho de abogados de Los Ángeles, estuvo una semana pensando en las consecuencias que acarrearía hacer porno para sus amigos, su familia y el bufete que le pagaba todos los meses, hasta que al final tomó la determinación de dar el paso.

Kyle Stone

 

Una vida nueva

Era el año 1993, Kyle estaba a punto de cumplir 30 años y se presentó en el set donde se rodaba ‘Odyssey Group’s Triple Play 67: Girls Who Love It Up The Ass’, de Rodney Moore. Filmó su escena con la propia Nasty Natasha y la experiencia le gustó.

Aquella fue la primera de las casi 2.000 películas en las que participó entre 1993 y 2007, cuando abandonó el porno. A pesar de ello, Stone siguió trabajando en el bufete de abogados durante los tres primeros años en los que se convirtió en actor X, hasta que una de las secretarias del bufete lo descubrió y tuvo que dejar la empresa.

Kyle Stone fue un excelente actor de reparto, de los que cumplen con su papel y no llevan la vitola de estrellas, que trabajó para muchos de los grandes directores de su tiempo, como Nic Cramer, John Leslie, Jonathan Morgan o Gregory Dark, que amaba su profesión sobre todas las cosas (“los únicos 15 años de mi vida en los que realmente he disfrutado trabajando fueron los que pasé en la industria del porno”, declaró en una ocasión) y que se vanagloriaba que no haber tenido que recurrir nunca a las soluciones farmacéuticas para tener una erección, algo muy poco habitual en el porno a partir del nuevo milenio.

Kyle Stone

 

Memorias de un tipo cabal

De hecho, su autobiografía, publicada en agosto de 2008, un año después de dejar el cine X, se titula ‘From a Skill to a Pill: Diary of a Mad Porn Star’, un juego de palabras que hace referencia a que lo que antes era un don se ha convertido, en el porno moderno, en una solución química.

Stone dejó el porno con la idea de seguir su carrera como monologuista, cómico y actor de comedia, pero sus esfuerzos no le reportaron más que algunas actuaciones en pequeños teatros de Los Ángeles y una notable carrera como actor sin papeles sexuales en producciones triple X, donde fue muy valorado como actor de comedia y en las que llegó a ganar un AVN Award en 2013.

Abstemio y poco amigo de las drogas, Kyle Stone murió el pasado 13 de septiembre mientras dormía en su casa de Santa Mónica por causas que todavía se desconocen. Tenía 54 años de edad.

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