Mad Men Lab Alonso, el didáctico

Silvia Cruz ha encontrado una nueva víctima en la galería de sus filias y sus fobias. Esta vez se trata de Fernando Alonso, en el que ve a un especie de José Mourinho sobre ruedas al que, para colmo, le falta el teatral sentido del humor que sí tiene el portugués.

Fernando Alonso
Silvia Cruz | 13/10/2014 - 18:25

‘Cuando se sepa mi futuro diréis que era lo obvio’. Esa ha sido la respuesta del piloto asturiano Fernando Alonso a los periodistas que le preguntaban cuáles son sus planes profesionales para la próxima temporada una vez ha quedado claro que no seguirá en Ferrari.

La frase le pega mucho, ¿verdad? Tiene el toque didáctico de quien va por la vida con ganas de dar lecciones. Es su tono, sí. En este caso, dedicado a los chicos de la prensa deportiva, que son unos pesados y quieren contarles a sus respectivas audiencias a qué escudería irá a parar el chico del enfado permanente.

Fernando Alonso podría impartir un master sobre cómo resultar desagradable incluso cuando se tiene razón. Son míticas sus salidas de tono en ruedas de prensa y declaraciones captadas por la alcachofa de turno. Insisto: consigue que lo que dice suene mal incluso cuando tiene razón. Cuando lo escucho, no puedo evitar verlo como el clásico cliente incómodo que increpa al camarero de malas maneras en el restaurante y que siempre está rectificando y aconsejando (con mala ‘follá’, eso que no falte) qué debes hacer con tu vida, tu manera de ser o tu vestimenta.

 

Un largo historial

“Se lo dedico a los míos y a nadie más”, dijo tras ganas en 2005 el Campeonato del Mundo de Formula 1. Y seguramente lo dijo en un alarde de sinceridad, pues es lo que deben pensar todos los que ganan algo, pero olvidándose de que un deportista se debe a su público, a su audiencia, a sus patrocinadores y a los que pagan el chiringuito del que él y los suyos viven.

No niego que Alonso tiene un toque que me reconforta, un aire de frescura, de sinceridad insospechada en el mundo mediático. Tal vez es de los pocos deportistas de élite que casi siempre tienden a decir lo que piensan, sin apenas filtros, pero el caso es que que lo hace sin gracia, sin amplitud de espaldas, sin sentido humor.

Tal vez esa sea la clave. La falta de humor. Siempre tan enfadado, siempre tomándose a sí mismo tan en serio… ¡Qué aburrimiento! Su actitud recuerda hasta cierto punto a la de José Mourinho, que siempre iba a la contra, y no hay color. Porque el portugués, con toda su arrogante gravedad y su tendencia a crear polémicas artificiales, sí que deja entrever a veces que lo suyos puro teatro, deja abierta una rendija por la que se cuele la duda, y consigue hacerme reír de puro absurdo. Con Alonso, no me río.

Él siempre tiene ese aire de niño pequeño que dice “la culpa no es mía” a la vez que señala con el dedo a quien considera responsable de sus infortunios. Recordad si no la bulla a los mecánicos a principios de año. Y vuelvo a insistir: quizás tenga más razón que un santo, pero son las maneras, el dedo acusador, la falta de humor y ese empeño en estar diciéndole siempre a todos lo que tiene que hacer lo que lo hace, a mis ojos, insoportable.

Veremos qué pasa con su futuro, porque cuando acabe su carrera como piloto será joven todavía y tendrá que dedicarse a algo. Y me da a míque no será un trabajito anónimo al margen de los medios y la publicidad que éstos le dan, por lo que seguramente, vamos a tener declaraciones “alonsianas” por muchos años. Buf.

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