Mad Men Lab: ¡Cuánto daño ha hecho el cine!

El adulterio sigue siendo un deporte de alto riesgo. Sobre todo para los amantes masculinos que, aunque parezca mentira, aún se juegan la integridad saltando al balcón y tratando de deslizarse por la cañería, como en las películas. Silvia Cruz nos invita a poner cara de “esto no es lo que parece” y capear el temporal con toda la dignidad de la que seamos capaces.

Amantes
Silvia Cruz | 21/05/2013 - 11:09

Leo en ‘El Periódico de Cataluña’ que un señor de Sao Paulo (Brasil) ha sido pillado por unos transeúntes metomentodo que lo han grabado huyendo de la cama de su amante después de que el marido los cazara con las manos en la masa.

Parece ser que la historia es la siguiente: un hombre está en el catre con una mujer que está casada con otro. El marido llega y el amante sale por la ventana con la intención de llegar a la calle no se sabe de qué manera que resulte segura para su integridad física. A todo esto, el marido le pide explciaciones a la mujer en el balcón, de manera que los peatones cotillas pueden ver toda la escena completa: a la pareja discutiendo y al amante intentado huir por la ventana. Y lo graban.

Ya nada es privado

No vale la pena entrar en lo muy extraño que resulta todo esto: el hombre pidiendo explicaciones sobre sus cuernos en el balcón de casa para que todo el mundo se entere, el amante saltando por una ventana desde la que es obvio que no tiene salida segura y la poca precaución de la mujer de no meterse a su marido para adentro (de casa, claro) y discutir con él en la intimidad del mancillado hogar. Estos detalles incitan a investigar un poco, y sí, resulta que se trata de una puesta en escena, un vídeo viral pensado para dar a conocer un nuevo programa de inminente estreno en Brasil. Sin embargo, mi reflexión va más allá. Me pregunto por qué la mayoría de hombres que se encuentran en este tipo de situaciones reacciona huyendo.

No tengo a mano un censo de parejas de amantes cogidas in fraganti y sus correspondientes reacciones, pero hasta donde yo sé, nosotras nos quedamos y aguantamos el chaparrón y ellos, vosotros, salís corriendo. Intentáis esconderos, huir, salir por patas.

Quizás la tele y el cine tengan algo de culpa en todo esto y todos hemos visto demasiadas pelis en las que el tipo sale con los pantalones por los tobillos, el resto de ropa en la mano, una cara de susto que para qué contarla y eso sí, con los calzoncillos siempre puestos. Eso, unido a las muchas cintas que muestran a las chichas aguantando el tirón, asumiendo el pecado y yéndose con cierta dignidad del lugar del delito, me reafirman en mi postura. Sí, yo creo que el cine nos ha hecho tanto bien como daño en estas cuestiones erótico-festivas y si no, ved como termina esta historieta de culebrón: con un coche de bomberos llegando en auxilio del amante para que se tire a una cama elástica y no dé con sus huesos en el duro suelo.

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