Mad Men Lab: ¡Fuera el sujetador!

Un sujetador que se abre instantáneamente cuando su portadora está enamorada del hombre con el que se va a acostar podría ser la solución a la eterna pelea de los hombres con los broches de los sostenes. Pero no. Eso significaría que solo follarán las que estén enamoradas.

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SILVIA CRUZ | 27/01/2014 - 16:38

Hay que ver como se perpetúan las chorradas. ¿Aún sigue vigente ese que dice que los hombres no saben desabrochar sujetadores? Parece que sí. Lo trae a la actualidad un invento revolucionario: el sujetador sensible al amor. La cosa funciona así: gracias a un detector de frecuencia cardíaca, el sostén puede determinar si la mujer siente amor por el que tiene delante. Si es así, el sostén se abre de par en par sin necesidad de manipularlo.

No pondré en duda el currazo que les ha debido llevar a sus creadores el cacharro, aunque sí puedo opinar sobre sus debilidades. Para empezar, me pregunto: ¿son tan diferentes los latidos del deseo y del amor? ¿Cómo los distingue el artilugio? Sobre todo porque parece pensado para que las chicas no den pasos en falso y se lancen a los brazos de hombres por los que de verdad sienten algo.

El sostén inteligente

Dicen los inventores que el sujetador del amor diferencia entre deseo y amor porque, además de las pulsaciones, también detecta la secreción de catecolamina, una sustancia que solo se segrega si hay verdadero amor. Atención pregunta: ¿qué es el verdadero amor? Y sobre todo, ¿cómo se distingue del que no lo es? Madre mía, con la facilidad que tenemos los seres humanos para engañarnos, ¿cómo puede un sencillo broche analizarnos tan bien?

Lo que es yo, no pienso comprármelo. Sobre todo porque huele a campaña de promoción y a moralina barata. ¿A quién le incumbe si una mujer se acuesta enamorada o no con un hombre? ¿Y qué pasa si no detecta el amor verdadero? ¿Emitirá el sostén un gas tóxico que ahuyente a los buscones o activará un mecanismo por el que se bloqueen también las bragas? A mí me parece demasiado trabajo dedicado a una prenda que, si no se abre, puede subirse, bajarse e incluso romperse.

Queridos, no aceptéis este tipo de pruebas. Sobre todo porque no nos van a dejar ni un resquicio para las dudas ni el misterio. Y vosotras, hermanas, pasad de ese “sujeta”: que suena muy gracioso pero, entre esta y otras cosas, van a acabar convirtiéndonos a todas en fieles seguidoras del Tea Party.

 

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