Mad Men Lab Kenneth, el tapabocas

Silvia Cruz se pone deportista para reivindicar la figura de Kenneth Faried, ala-pivot del equipo de baloncesto de los Estados Unidos que ganó el pasado Mundial. Y lo hace no solo porque con hechos se gana uno la razón, sino por cuestiones que poco tienen que ver con la canasta y el balón.

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SILVIA CRUZ | 19/09/2014 - 12:00

A mí me gustan mucho los tapabocas. Un tapabocas es alguien que viene a demostrar de lo que es capaz con hechos y luego lo cuenta sin empacho ni vergüenza. Para otra gente un tapabocas es alguien que no sabe ganar. Para mí, son un castigo viviente y necesario para los bocazas, especie que detesto con ahínco. Mi tapabocas preferido de la semana es Kenneth Faried, ala pívot de la selección estadounidense de baloncesto, vencedora del mundial que se ha celebrado en España.

Este chico con 24 años y cien kilos de peso a sus espaldas se mostró molesto por no haber podido jugar la final contra los españoles y quitarse la espina que tenía clavada tras oír miles de veces lo muy superiores que eran los de La Roja al resto de selecciones. No le falta razón al chaval: aquí no despreció nadie ni una ocasión para pasar de periodista a forofo, de entrenador a jaleador y de jugador a estrella. La tendencia en España a reírle las gracias a los deportistas y callar sus defectos da ya para elaborar un manual en las facultades de periodismo y seguramente también en las de psicología. Un entrenador y unos jugadores que reconocen no haber preparado el partido de cuartos de final contra Francia deberían ser catalogados de arrogantes y soberbios, pero sobre todo de malos profesionales. Y despedidos fulminantemente, claro. Pero ya seguro que en la próxima cita deportiva vuelven todos a ejecutar esos horribles cantos tribales dedicados a la Roja.

Por todo ese catálogo de defectos y alguno más, Faried no puedo medirse ante los titanes españoles y al chico se le quedó mal cuerpo, pero al ganar el mundial consiguió al menos cerrar muchas bocas. Algunas en su propio país, donde hubo quien aventuró que una selección estadounidense sin las grandes estrellas lo tendría muy crudo en este torneo y un poco antes, las de los que creen que el deporte es cosa de machitos mujeriegos y de nadie más. Y es que el chicarrón de Nueva Jersey fue el primero en apoyar a Jason Collins, primer jugador de la NBA en reconocer públicamente su homosexualidad. Y poco después se grabó en casita con su madre y la esposa de ésta de la mano para mostrar su apoyo al matrimonio homosexual.

Es evidente que a Kenneth le gusta darle en el morro a los que se creen muy listos. Por eso propongo cambiarle el mote: porque ‘Manimal’ está bien para la pista pero, fuera, habrá que encontrarle otro que dé cuenta de su don para cerrarle el pico a los incautos.

 

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