Mad Men Lab: Los chupateta

Esta semana, Cruz reabre su observatorio online de las pequeñas miserias masculinas para decirnos que ya está bien. Que no es de recibo que hombretones recios como Julio José Iglesias y tantos otros sigan siendo niños de mamá, aferrados a tetas que empiezan a estar más que extenuadas tras décadas dando leche.

Teta
Silvia Cruz | 18/11/2013 - 18:11

“A mi madre le llevo la ropa para lavar”. Mirad qué frase tan bonita. La ha dicho Julio José Iglesias en una entrevista concedida a La Otra Crónica de el diario ‘El Mundo‘. Es cierto que toda la entrevista es puro cachondeo, pero querido Julito, hay cosas que no tienen ni puñetera gracia.

De todas maneras, lo de Julio José me da un poco igual, la verdad. No creo que sea modelo de nada, ni representa a nadie: vive en un mundo paralelo al que no tenemos acceso la mayoría de los mortales. Y tampoco me preocupo demasiado por la Preysler, pues no serán sus manos las que le laven la ropita al nene. Ni siquiera será su dedo el que apriete el botón de la lavadora.

Cría cuervos…

En fin, la entrevista de Julio me ha servido para darle un meneo a un tema que me mosquea desde hace años. Y que no tiene que ver solo con los hombres: en eso de chupar de la teta materna somos todos igual de petardos. “Es que a mi madre le gusta hacerme la cama”, me contestó una vez una amiga para justificar que ella no hacía nada en casa más que sentar el culo para comer y pedir unas perrillas para irse de copas.

Algo parecido me dijo un compañero de oficina que pasaba de los 30 cuando respondía a mi incredulidad porque siempre llevaba para comer albóndigas, lasañas y todo tipo de ricuras caseras recién hechas. Y cuando digo recién hechas es literal. Pues, queridas madres, hay gustos que merecen palos.

En esto, como en todo, las culpas van compartidas. Una cosa es hacerle una gracia a un hijo en forma de regalo monetario o pedirle un mimito a un padre en forma de croqueta humeante y otra asaltar sus neveras, sus cuentas corrientes y su tiempo libre. Y por parte de los progenitores, ya está bien de querer mal y de crear y criar esos engendros que dicen cosas como la de Julio José.

El dichoso síndrome de Peter Pan

¿Qué me estoy pasando? Quizás, pero es que es lamentable ver a gente de una edad comportarse como adolescentes a la caza de la fiambrera, del sobresueldo procedente de sus viejos, de la promoción a fondo perdido de sus aspiraciones, irreales en la mayoría de los casos que conozco.

Con esto no me meto con la gente que lo pasa mal de veras, con los chavales que por culpa de este país de cutres no pueden trabajar ni independizarse, ni acceder a una vivienda, ni siquiera alimentarse por sus propios medios. ¡Cómo voy a meterme con ellos! Me meto con los que viven del cuento, más cercanos a mi edad, y que forman parte de un grupo que no lleva a lavar la ropa a casa de sus padres porque son sus viejos los que pagan la lavadora, el agua, la luz e incluso, de alguna manera, el piso en el que viven.

¿Envidia? Mira no, en este caso ninguna. Me da envidia el tipazo de Pilar Rubio, no la pandilla de chupatetas maternas que no hacen más que dar vueltas y más vueltas sobre una adolescencia que nunca termina. Pero vosotros, Julio José y queridos amigos chupópteros, no me lo tengáis en cuenta, que también yo soy una cachonda.

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