Mad Men Lab: Mis vacaciones con Snowden

¿Qué mejor lugar para pasar el verano que la zona internacional de tránsito de un aeropuerto moscovita? Cruz se imagina allí, fresquita, en compañía de un Edward Snowden que hoy se rodea de guapas activistas, colecciona visados exóticos e incluso puede que este a punto de recibir el Nobel de la Paz.

Snowden
Silvia Cruz | 30/07/2013 - 9:05

Esta semana, me apetece horrores irme de pendoleo imaginario con el más escurridizo, con el más perseguido, el tipo más molesto del momento a escala mundial.

Me atrae la idea, no puedo negarlo. Porque Edward Snowden ha sido una mosca cojonera para medio mundo desde que se diera a conocer su nombre como el espía de la CIA que dejó con el culo al aire al Gobierno de Estados Unidos. El hombre tiene su qué, no me lo podéis negar.

Le he estado siguiendo la pista (mediática, no tengo otros recursos) para saber qué hace y cómo se mueve este nerd venido a más. Por otro lado, como suele sucederle a todos los nerds con cierto talento, claro. Es lo que tienen los chicos acomplejados, abochornados, no especialmente guapos que son víctima de los matones de instituto: que luego se vengan. ¡Y vaya si se vengan!

 La otra cara del éxito

Porque así, a simple vista, Snowden tiene una pinta de loser que tira para atrás. Estoy segura de que siempre lo fue. Por eso es un tipo resentido. Lo sé, lo sé, disparo sin apuntar. Pero oye, ¿qué quieres que te diga sobre este mozo así sin haber pasado ni cuatro días con su persona?

Me satisface, sin embargo, ese éxito sobrevenido y contra todo pronóstico que tiene con las mujeres. Es gracioso verlo rodeado de activistas rusas que quieren verlo, olerlo y conocerlo, sospecho que algunas, a poder ser, incluso carnalmente. Me da cierta alegría ese triunfo. Le ha hecho falta convertirse en un enemigo para su país y en un prófugo de la justicia, pero no me cabe la menor duda de que tanto peaje le va a merecer la pena.

No sé en qué aeropuerto me quedaría atrapada con él, pero temo que en esas vacaciones imaginarias con el ex-CIA vayamos a encontrarnos con Wiki Assange. Me gusta que Snowden sea un vengador, que parezca ser un valiente y tenerlos bien puestos y no niego que me apetece pasar esta fantasía con él, pero que se haya amparado en los brazos de Julian, le quita un poco de sex-appeal a la historia. Bueno, se la quita casi toda, no os voy  engañar.

Voy a comentarle que están pensando postularlo para el Nobel de la Paz. Si, como Thomas Bernhard me acaba contestando que recibir un premio es como que te cubran de mierda, le acabaré perdonando incluso lo de Assange. Porque él no ha llegado hasta aquí para recibir aplausos, ni galardones, ni títulos rimbombantes. No lo arriesgaste todo por unos cuantos oropeles, querido Edward, ¿verdad que no?

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