Mad Men Lab: Mis vacaciones en Soto del Real

Como si se tratase del fantasma de los veranos pasado, Cruz fantasea con lo que podrían haber sido unas vacaciones con Bárcenas. No las de ahora, entre barrotes en Soto del Real, sino las de hace unos años, atiborrándose a percebes y comprando arte mientras engordaban sus cuentas en Suiza.

Esposados en Soto del Real
Silvia Cruz | 08/08/2013 - 10:50

Lo voy a tener chungo para pasar esta semana de vacaciones de fantasía sin salir del trullo. El hombre de “pelo silverado” como lo definiera el gran Joaquín Reyes, no va a estar libre estos meses de verano para darse un garbeo estival ni va a poder intentar la fuga, con las ganas que tenía yo de fantasear con salir del país.

Este señor me fascina por dos motivos: ha sido capaz de cabrear y arrancarnos la sonrisa al mismo tiempo con el mismo delito. Lo de cabreados es obvio, lo de ponernos contentos no tanto, por eso paso a explicaros qué me ha llevado a elegirlo a él para fantasear con unas vacaciones que nunca tendré.

O sí, pues lo caminos del delito son inescrutables.

El lío del Monte Pío

Lo que me gusta de Bárcenas no es ni más menos que la capacidad que ha demostrado para ponerle el culete prieto a María Dolores de Cospedal, que tiene el don de caer mal haga lo que haga y diga lo que diga. Ese rictus suyo, penitente y al mismo tiempo de persona siempre en falta, ha recibido un castigo en forma de hombre-toca-pelotas que la va poniendo en bretes con los que algunos disfrutamos más de la cuenta.

Perdonadme, pero mi parte sádica suele aflorar en verano. Y si además de sádica, me pongo amarilla, tiendo a imaginar que entre esos dos quizás hubo algo. Imagino un coqueteo, un intento de cortejo, algo que no cuajó porque, de no ser algo así, no comprendo yo tanta inquina con la presidenta machega. Claro que yo de sobres con billetes dentro entiendo poco y es posible que esas cosas generen muchos rencores.

Otra cosa que me atrae del personaje es imaginármelo llegando a Suiza, cuando todavía era un potentado y no frecuentaba los juzgados. Lo veo yo aterrizando cual cowboy a la gallega y entrando a los restaurantes de postín del país de los pudientes.

Lo que me cuesta más es imaginarlo en plan seductor. Imagino que a falta de un don para la palabra o el piropo elaborado, Bárcenas debe ser de los que tira de cartera. Para agasajar a las damas, quiero decir. Lleva el tiro del pantalón siempre un pelin alto y el corte de la gabardinas me indica que no es precisamente un innovador.

Lo que está claro es que él sabe lo que hay que hacer: tomar notas, guardar dinero, comprar arte, vestir caro, hacer previsiones de futuro… Y esas son cosas que, no vamos a negarlo, a algunas mujeres les pone un montón. Y a algunos presos también. Sin ir más lejos, los de Soto de Real lo han definido como un héroe”. Ve con ojo, Luis.

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