Mad Men Lab No curres con tu pareja

Hay quien piensa que la vida perfecta en pareja consiste en pasar tanto tiempo juntos que incluso es mejor trabajar con la persona que compartes la vida. Craso error, en opinión de Cruz, que nos da argumentos suficientes como para alejarnos lo más posible de nuestra media naranja en temas profesionales.

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SILVIA CRUZ | 17/09/2014 - 10:28

No se curra con la pareja. Se lo tengo dicho a mis amigas, pero estoy dispuesta a compartir el consejo con vosotros. A no ser que el alimento básico y el agua del grifo dependan de ello, no se trabaja con quien te acuestas. Lo contrario ya es cosa de cada cual, aunque suele terminar como el rosario de la aurora. O en matrimonio, con lo cual estás en las mismas. Uno puede colaborar en algo puntual o compartir un hobby con su chica/chico, pero de compartir espacio, compañeros de trabajo y jefe, ni hablar. Hacedme caso.

Mirad ahora qué papeleta tienen Antonio Banderas y Melanie Griffith, que no podrán estrenar juntos la película en la que comparten cartel, ‘Autómata‘, porque no está la cosa para pasearse por la alfombra roja como en los (no tan) viejos tiempos. Parece que la que se queda en casa es ella, pues para algo la estrella ha sido él en los últimos años, claro. Pero no voy a ponerme feminista, no sea que ese traje se me incruste y me toméis manía. Mirad qué cosa tan fea: hace una película después de muchos años de no tener un papel  destacado y no puede estrenarla como mandan los cánones de Hollywood porque el prota es él y ella es probable que no tenga ganas de verle la jeta.

El reino de los celos

Pero no sólo no hay que trabajar con la pareja porque te puedas perder un estreno si a él/ella le da por aburrirse de ti o por encontrar a otra persona (quizás más joven, quizás más guapa) sino porque la vida puede convertirse en algo absolutamente insoportable. Despertar, ir al curro, trabajar juntos, comer, volver a casa, cenar y… Ah no, de tener una vida sexual estupenda ni hablar, olvídate de eso. Porque si hay algo que aniquila fulminantemente la libido matrimonial no son ni la monotonía ni las hormonas: son los celos profesionales. Los celos profesionales son ese horror que, y parafraseo a la Jurado, son soportables con los amigos, insufribles con tu amor.

No quiero decir con esto que los del mismo gremio no puedan emparejarse porque de hecho, es lo que suele pasar en muchos casos. Digo que mejor por separado, en empresas diferentes y sin objetivos parecidos. Y como he dicho antes, hacerlo solo si el pan y el agua escasean y allí donde vivís no es posible alimentarse de arrancar hierba con los dientes.

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