Mad Men Lab ¿Un clavo saca otro clavo?

Silvia Cruz tira de refranero para explicarse (y explicarnos) uno de los expedientes X de los asuntos del corazón: lo fácil que le resulta a algunos superar una ruptura echándose pareja nueva en un pestañeo.

Antonio-Banderas
Silvia Cruz | 13/10/2014 - 11:40

El clavo que saca otro clavo lo acaba de encontrar Antonio Banderas, que al parecer se ha echado una nueva novia. Como lo oyes: hace poco más de tres meses que anunció su divorcio con Melanie Griffith y ya le ha encontrado recambio a la hija de Tippi Hedren. Habrá quien diga que resulta incomprensible lo deprisa que consiguen algunos curarse las heridas sentimentales, pero lo mejor tal vez sea no juzgar, porque ya se sabe que de todas las aguas beben los bocazas.

Aparte de la referencia al clavo, hay otras expresiones populares (hay quien dice, por ejemplo, que la mancha de la mora, con otra verde se quita) que hacen referencias al hecho de enamorarse para superar un desengaño o una ruptura.

 

No hay tiempo que perder

Y es que lo del duelo está sobrevalorado. Será verdad, no lo dudo, que con frecuencia es necesario pasar ciertas fases antes de tirarse de cabeza a conquistar nuevos amores, pero también es cierto que, llegados a una determinada edad, ya no hay tiempo que perder.

Algo así debe haber pensado Antonio Banderas, que será todo un galán, pero pasa ya de los 50, con lo que lo más probable es que no lo tenga tan fácil para encandilar a las señoras como en sus años mozos, para qué engañarnos. Las fases de negación, lamento, llanto, depresión y ego hecho polvo deben acortarse todo lo posible. Aunque también es cierto que cuando son tan, pero tan cortas, es muy probable que el clavo llevara tiempo oxidado o que la mora en cuestión llevara digerida muchísimo rato.

Aquello de “a rey muerto, rey puesto” suena cínico y de pésimo gusto, pero resume perfectamente las maneras de quien se apresura a rellenar el hueco (en la cama, la calle y la vida) de quien nos acaba o a quien acabamos de dejar.  “Hay más peces en el río” no me resulta tan agresivo, pero tiene connotaciones un poco distintas. Esta sentencia ribereña le gustaba mucho a mi abuela y solía emplearla para consolarnos ante amores imposibles o rupturas no deseadas. Pero ella, que era lista y prevenida, era más fan de otra frase: “Tú ten siempre dos velitas: pues si una se te apaga, otra te queda encendida.” Qué arte. Así, cuando te dejan, no tienes que buscar a la carrera ni pez, ni mora, ni rey, ni clavo.

  • Imprimir
  • Enviar por e-mail
Este mes, en 'Primera Línea'
Marlene Mourreau, el retorno de la pantera francesa
Este mes, en 'Primera Línea'
publicidad
publicidad
Búscanos en Facebook
publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Current day month ye@r *

© Ediciones Reunidas, S.A. | Todos los derechos reservados