Mad Men Lab: Un hombre (casi) desnudo

El despelote de Anderson Davis, modelo masculino, ha incendiado la red. Un colectivo de mamás cristianas va por ahí diciendo que ya está bien de enseñar carne para vender salsas.

Anderson Davis
Silvia Cruz | 26/06/2013 - 7:52

Esta historia contiene un hombre casi desnudo, un bote de vinagreta y un millón de mujeres. Perdón, un millón de madres. Y están cabreadas, en lugar de refociladas por ver el tremendo cuerpazo masculino liberado de todo tipo de ataduras textiles. Dejad que me explique, que es que me pierdo.

El hombre que está casi desnudo es el modelo Anderson Davis, la vinagreta es de Kraft y las mamás pertenecen al club de progenitoras cristianas One Million Mums. La culpa de la polémica la tiene un anuncio de la conocida marca de salsas que ha decidido sacar al mozalbete para darle un empujón a las ventas de su nuevo aliño para ensaladas.

La cosa no es que sea para tirarse de los pelos de las piernas, pues al chico se le ve todo menos el pene, por lo que tampoco entiendo el escándalo. Quizás me apuntaría al carro de la protesta si fuera a favor de que este hombretón lo enseñara todo y se denunciara a Kraft por dejarnos con la vinagreta en los labios, caramba. Pero no puedo apuntarme, por falta de acuerdo con las indignadas y porque no soy madre. Y no vayáis a pensar que es éste un detalle menor.

La que se ha liado…

No sé qué les pasa a las mamás cristianas con esto de la desnudez, me cuesta comprenderlo cuando veo esas películas sobre Jesucristo y sus acólitos, tan ligeritos de todo, tan anchitos, tan livianos. Y tampoco lo entiendo porque comprendo que ellas, igual que yo, siempre contamos con la opción de apagar la tele. Y en cuanto a sus polluelos… no veo de qué sirve alejarlos tanto de la carne, que está pegada al hueso y se muestra ante ellos con solo mirarse ante un espejo.

El grupo de madres dice que es innecesario enseñar tanta carne para anunciar un producto y que las intenciones del spot están claras: usar el sexo para vender la salsa de las narices. Y lo dicen como si fuera algo excepcional.

Me pregunto si harán una queja cada vez que en la pequeña pantalla, sea de tele o de ordenador, aparece un anuncio de una tía macizorra anunciando un coche, una página para encontrar pareja o un champú. Porque si es así, estas mamás tan celosas de esconder las carnes propias y ajenas, tienen trabajo para rato.

 

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