Historias del porno Marilyn, Cronenberg y la rabia

Pudo acabar en desastre, pero el caso es que la colaboración entre el director de cine canadiense David Cronenberg y la leyenda del porno mArilyn Chambers dio pie a una película estupenda, ‘Rabia’, un clásico de culto de la serie B de finales de los 70.

Marilyn Chambers
Paco Gisbert | 08/06/2017 - 13:33

Marilyn Chambers fue la primera mujer que llegó al porno a través del cine convencional.

Cuando se presentó al cásting de ‘Tras la puerta verde’ (del que huiría despavorida al ver que se trataba de una peli con sexo explícito y acabó convencida por Artie Mitchell y un porro), ya había desempeñado un pequeño papel en ‘La gatita y el búho’, una comedia de Herbert Ross realizada para el lucimiento de Barbra Streisand, la gran figura del cine en aquellos años.

Por eso no es de extrañar que Ivan Reitman, productor de cine canadiense, pensara en ella para protagonizar una de las películas que iba a filmar.

Se trataba de la cinta que confirmaría el talento de uno de los directores más prometedores de mediados de los 70, David Cronenberg, quien dos años antes había triunfado entre la crítica y el público con una película de bajo presupuesto titulada ‘Vinieron dentro de…’.

El siguiente filme de Cronenberg, producido por Reitman, se titulaba ‘Rabia’ (‘Rabid’, 1977) y contaba la historia de una mujer que queda infectada por un extraño virus tras sufrir un injerto de piel en el hospital en el que está internada por causa de un accidente. Ivan Reitman, que años más tarde dirigiría el clásico ‘Los cazafantasmas’ y se convertiría en uno de los principales mecenas de la actividad cultural de la ciudad de Toronto, había visto a Chambers en ‘Tras la puerta verde’ y pensó que su imagen de vecina de al lado sexy sería perfecta para el personaje de Rose, la muchacha a la que le ocurre la sucesión de acontecimientos que termina por albergar un extraño ser dentro de su cuerpo.

Rabia

Sin embargo, Cronenberg había pensado en Sissy Spacek, quizás por su apariencia frágil y porque, en todo caso, era una de las actrices jóvenes más populares de Hollywood en 1977. Reitman acabó saliéndose con la suya, aduciendo que el acento texano de Spacek no se ajustaba al papel, y contrató a Chambers, con un caché mucho más barato, pese a que la carrera de Spacek estaba entonces en su punto álgido (unos meses después se estrenó ‘Carrie’) y Marilyn Chambers era una incógnita como actriz convencional.

 

Un clásico de culto

Pero Chambers respondió con hechos y demostró que era una actriz de cine sin etiquetas, más allá de que supiera follar bien delante de la cámara. Y eso que, durante todo el rodaje, estuvo acompañada por su marido Chuck Traynor, el mismo que había vigilado los movimientos de Linda Lovelace durante la filmación de ‘Garganta profunda’ cinco años antes, para desesperación de Gerard Damiano y su equipo.

Marilyn Chambers

 

En este caso, Traynor se portó bien con su esposa, según recuerdan los miembros del equipo, quizás porque la relación entre ellos era más madura que la que mantuvo con Lovelace. Y se portó bien con Cronenberg y su equipo, pese a las reticencias del director canadiense a rodar al lado de un tipo con aspecto (y formas) de mafioso que llevaba consigo a todas partes un revólver plateado. Incluso Traynor actuó como asistente del director cuando, en una escena en la que Marilyn tenía que llorar le recomendaba que recordara el día “que murió Fluffy”. Fluffy era el gato que ambos adoptaron al casarse en 1975.

Con los años, ‘Rabid’ se ha convertido en una película de culto de serie B en todo el mundo, en parte por ser uno de los primeros filmes de Cronenberg, en parte por su marciano argumento (a la protagonista le crece una especie de coño en una axila del que sale un extraño pene asesino) y en parte, cómo no, porque fue la última película en el cine convencional de Marilyn Chambers.

Marilyn Chambers

 

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