Esto pasa Marion Cotillard y las ‘Cosas de la edad’

Con ‘Cosas de la edad’, Guillaume Canet ha conseguido reírse de sí mismo de forma despiadada despertando de paso nuestra simpatía y complicidad. Claro que para ello ha contado con aliadas como Marion Cotillard.

Marion Cotillard
Redacción | 27/03/2018 - 13:24

Todo empieza con un dolor de huevos.

Una molestia sin importancia en el genital izquierdo, detectada en pleno rodaje, que lleva a Guillaume a su primera exploración de próstata (perpetrada con delicioso sadismo por un médico con pinta de rijoso psicópata), sus primeras dudas existenciales y, en última instancia, a desconcertarse, desquiciarse y empezar a comportarse como un cretino.

El Guillaume de que hablamos es Guillaume Canet, actor y director parisino de 42 años. Un profesional de éxito, popular sobre todo por sus papeles en ‘Feliz Navidad’ o ‘La playa’ y por la dirección del melodrama coral ‘Pequeñas mentiras sin importancia’. Canet es también un triunfador en su vida privada, que comparte con su hijo Julien y su compañera sentimental, la estrella de Hollywood Marion Cotillard.

El ganador de un premio César por ‘No se lo digas a nadie’ se dirige e interpreta a sí mismo en ‘Cosas de la edad‘, un curioso cruce entre comedia salvaje y ficción autobiográfica que se estrena en toda España el miércoles 28 de marzo. Partiendo del dolor de huevos inicial, el Guillaume de ficción sufrirá en la película una larga ristra de hilarantes y melancólicas desdichas.

Marion y Guillaume

 

El mundo contra Guillaume

Para empezar, su compañera de reparto en la película que está rodando, la estupenda y jovencísima Camille Rowe, le considera un vejestorio sin ningún atractivo, mucho menos “follable” que Gaspard Ulliel o incluso que el amigo y compañero de timbas de póquer de Guillaume, Gilles Lelouche, tres años mayor que él pero con una imagen y un estilo de vida mucho más “rock’n roll”.

En cuanto a sus productores, los hermanos Attal, le insisten en que dirija cuanto antes una nueva película, a poder ser un “documental biográfico” sobre su esposa, Marion, cuya vida consideran mucho más interesante que la de él. Incluso sus amigos de toda la vida empiezan a encontrarle patético y los consejos del viejo patriarca del rock francés Johnny Halliday (tan carismático como de costumbre en un cameo realizado poco antes de morir) tampoco sirven de mucha ayuda.

Para colmo de males, Guillaume convive con una Marion Cotillard también desquiciada (aunque no tanto como él) que insiste en hablarle en quebequés, porque se está preparando para rodar una película con Xavier Dolan en Montreal, y le ha instalado un terrario para cultivar judías en su apartamento.

A lo largo de la película, Guillaume atraviesa todas las fases del duelo por la juventud perdida. De la negación (“yo sigo siendo ‘rock’n roll’, pero ya no me drogo porque prefiero la equitación: es el caballo el que me ha apartado de la droga”) a la rabia y la negociación para acabar desembocando en un paradójica ‘aceptación’, que consiste en transformarse en una parodia de sí mismo: un cuarentón vigoréxico, adicto a las pesas, el botox y la silicona, con sudaderas de boxeador y el pelo teñido de rubio platino.

Con humor inmisericorde, Canet nos asoma al abismo y nos permite compartir con esa reducción al absurdo de sí mismo que es su personaje lo que siente al tocar fondo.

Marion Cotillard

 

Marion no es de este mundo

Pero si algo transmite ‘Cosas de la edad‘ es lo muy en grande que se lo han pasado todos los implicados interpretándose a sí mismos. La película arranca con un tono de comedia realista y va enloqueciendo gradualmente al ritmo de su personaje principal para acercarse en su último tercio al nivel de delirio de ‘I’m Still Here’ o ‘Tropic Thunder’.

Aunque disfruta de muchos menos planos que su compañero sentimental, Marion Cotillard es uno de los principales alicientes de la película. Nacida en París en 1975, ganadora de un Oscar, dos César y un Globo de Oro, Marion está deliciosa en su papel de actriz ‘de Método’, obsesionada porque la llave del éxito en su profesión es “imitar un acento o fingir una minusvalía“, enamorada de Guillaume y razonablemente feliz con la vida que comparten, pero superada por los catastróficos efectos de la crisis de los 40 de su pareja.

De Cotillard son algunas de las mejores escenas de esa discreta delicia que es ‘Cosas de la edad’ y suya es también esta galería que le hemos dedicado para que no se nos olvide hasta qué punto ella es de otro mundo.

 

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