Vicio y subcultura Markus Dupree, vuelve el semental

Un nuevo gallo ha irrumpido con fuerza en el gallinero del triple X norteamericano. Se trata de un señor ruso de 29 años con prodigiosos dones naturales que ha conseguido en tiempo récord que productoras y actrices se mueran por contar con él.

Arya Fae
Javier Blánquez | 26/06/2017 - 12:34

Si el porno fuera una subcategoría de la gimnasia deportiva, en los próximos Juegos Olímpicos –que se celebrarán en Tokio en 2020– la medalla de oro indiscutible en la disciplina de mejor escena de sexo duro sin cortes de cámara sería para Markus Dupree, un semental ruso que ha ascendido como la espuma en los últimos años y que muchos ya señalan como el nuevo Rocco Siffredi, como el relevo de Nacho Vidal si finalmente se retira, como la gran estrella masculina del gremio en un momento en el que James Deen sigue grabando escenas en el ostracismo de su productora y no cuenta para los grandes estudios para hacer lo que él sabe, o sea empotrar como un animal desbocado.

En otras palabras: a falta de otro follador inconmensurable en el horizonte, nos quedan pocas opciones para coronar a un hijo de Príapo para lo que queda de esta década y la siguiente. Pero, ¡por los testículos de Cupido!, ahí está Dupree. Porque ver a Dupree en acción es algo muy fuerte, es como ver a Superman volar y fantasear por un momento con que tú también puedes abrir la ventana, lanzarte al vacío y flotar como

una libélula.

Con Ana Foxxx y Mick Blue

Verlo para creerlo

En serio: lo que él hace con su herramienta es mejor no intentarlo en casa, pues hay serio peligro de acabar con una luxación de rabo. Intentad visualizarlo en acción, si es que no tenéis fresca cualquiera de sus faenas, como las que esta misma semana le ha propinado a Eva Lovia en Baeb y a Lana Rhoades en Jules Jordan.

Normalmente, Dupree es de los que agarran a la chica con firmeza y, sin mayores preámbulos, comienzan a comerse todo lo negro como quien se toma una sandía de postre, hasta que sin previo aviso, y con la vara en ristre, que más parece un lanzador de jabalina que un caballo, ensarta a su partenaire con una firmeza envidiable. Dupree es de los que no se andan con rodeos: si está pactado que la escena sea anal, él busca siempre el ángulo muerto de la actriz para atacar ese flanco a la primera, y entonces, mientras bufa como un miura, va bombeando como la perforadora de la plataforma Castor.

Siempre dominando la situación, él decide cuáles son las posturas, intercambia el orificio con enorme agilidad, lo hace de lado, a cuatro patas, debajo y de pie, y cuando ya lleva unos cuarenta minutos de esfuerzo titánico, sin que medie aviso y en el momento justo, escancia su hombría sobre la estrella femenina, que recibe la ofrenda del dios del sexo como un pueblo andaluz saludaría a la lluvia después de sacar a pasear a la Virgen. Y entonces, el director dice ‘stop’, y te das cuenta de que no ha habido un solo corte de cámara.

Dupree es de esa clase de bestias que dominan su disciplina hasta el punto de que no necesitan repetir, no necesitan volver a levantar lo que se ha vuelto fláccido, no necesita tomarse una pausa para grabar ‘the money shot’. Él lo hace a la primera, como si le estuviera dirigiendo Lars von Trier y tuviera entre sus piernas una bendición de Zeus.

Sólo hay que fijarse como en los últimos tiempos las escenas porno aparecen cada vez más editadas: son cortes que nos explican, sin que nos lo digan explícitamente, que aquí el actor tuvo un problema de erección, que allí la chica se resbaló, que aquí intentó correrse pero no le salió a tiempo, que aquí pidieron agua. Con Dupree esto, normalmente, no pasa. Lo hace todo en una jugada, sorteando dificultades, hasta que marca gol por toda la escuadra. Es a follar lo que Messi al fútbol.

Con Valentina Nappi y Mick Blue

Un tipo muy cotizado

Sólo hay que ver cómo reaccionan las más grandes estrellas femeninas del momento cuando saben que tienen que rodar con Dupree, o han terminado de hacerlo, y lo cuentan en las redes sociales.

Adriana Chechik, que hace unos días estrenó nueva escena en HardX, tuvo a Dupree de compañero y no dudó en decir públicamente que “nunca me había mojado tanto en mi vida”, y es que durante más de media hora pareciera que Chechik, más que follar, estuviera trabajando de técnico para una secuela de ‘Lo imposible’, tan abundante y continuado era su squirting.

Quizá hubiera preparación previa –en plan ‘toma, aquí tienes dos botellas de agua de litro y medio, bébetelas sin respirar’, y luego venga a expulsar chorros–, pero en cualquier caso se aprecia una química explosiva. Se nota que a las chicas les gusta Dupree porque es guapetón –responde al arquetipo de actor de cuerpo fino y fibroso, más al estilo Deen que al estilo Ferrara, y sin demasiado musculatura ostentosa, como Marco Banderas o Jean val Jean–, y además es un macho alfa altamente dominante, lo que en el futuro, cuando abandone el porno, podría garantizarle la secretaría general de Ciudadanos o Podemos.

Con Adriana Chechik

Dupree es de los que tiran del pelo con firmeza, de los que hablan al oído –el secreto de Nacho Vidal era susurrar cosas tipo ‘te quiero, te voy a hacer un hijo’, y ellas se rendían irremediablemente–, y que incluso mira a los ojos mientras clava su fisonomía en la fisonomía rosa de ella. En los premios AVN de este año recibió dos premios en principio menores, pero muy significativos de su proyección como actor: la mejor escena de doble penetración, juntamente con Mick Blue, por un trío explosivo rodado con Abella Danger para HardX, y también el de escena más atroz, en el trío que se montó con las dos mejores actrices del año pasado, Adriana Chechik y Holly Hendrix.

Hijo de Putin

¿De dónde sale semejante portento de la naturaleza?

Hace poco cumplió 29 años, y durante los comienzos de su carrera se movió en los círculos del porno ruso. Nacido en San Petersburgo, Dupree es un auténtico hijo de Putin, la clase de actor que ha necesitado demostrar que es un fuera de serie porque sólo trabajando al más alto nivel y con dones de la naturaleza únicos se puede pasar de la precaria industria rusa a ser uno de los hombres más solicitados de la burbujeante industria norteamericana.

Hace unos años tomó la decisión que toman (casi) todos los grandes, como previamente hicieran Mick Blue o Toni Ribas, y se mudó a California, donde mantiene un ritmo alarmantemente alto de escenas grabadas al mes. Los actores porno portentosos son como los tenores en la ópera, un bien escaso que hay que cuidar como si fueran el último ejemplar de una especie en peligro de extinción, y por eso cuando hay escenas que requieran un alto voltaje, una responsabilidad en el flanco duro del mete y saca, él siempre estaba en la ‘top list’. Ahora, seguramente, para muchas productoras es el único en la lista.

Con Aidra Fox y Mick Blue

Todavía no ha entrado en el paraíso de Greg Lansky, ya que el director francés sólo emplea a sus amiguetes, pero en el resto de casas grandes del porno –HardX, Brazzers, Elegant Angel, Jules Jordan, etcétera– no paran de darle trabajo.

Además, se ha apuntado varios tantos importantes: estuvo en la primera penetración doble de la reaparecida Briana Banks, le brindó el primer anal a Angela White cuando la reina ‘curvy’ se decidió a grabar escenas fuera de su productora, ha sido el primer actor en hacer una escena anal también con Mia Malkova desde que ésta decidiera que ya no las iba a hacer exclusivamente con su marido, Chad White, estrenó por detrás también a la nueva sensación rotunda Skyla Novea, y además es uno de los favoritos de las MILF: Cherie DeVille, Kendra Lust o Veronica Avluv palpitan cuando él está cerca.

¿Hasta dónde puede llegar? Teniendo en cuenta que cada vez es más frecuente encontrárselo en las escenas más importantes para todas las productoras que dominan el sector, y que nunca ha fallado cuando se trataba de satisfacer a las reinonas del momento –Keisha Grey está con él que no cabe en sí de gozo, Aidra Fox le quiso para su primer gang bang, la sucia Adriana casi que se lo ha pedido en exclusiva para cuando se trate de romper récords–, lo normal es que sea habitual ver a Markus Dupree en los próximos años como hasta ahora hemos estado viendo a Erik Everhard, Manuel Ferrara o Mick Blue, como un talento enorme dentro de un grupo pequeño y selecto de sementales a los que puedes confiar las mayores responsabilidades.

Éxito cantado

Este próximo mes de enero, cuando se vuelvan a otorgar los premios AVN, Markus Dupree ya no debería ser relleno entre los candidatos a las categorías más preciadas, sino que ya tendría que estar levantando estatuas de prestigio, tan firmes y brillantes como su sable, que es al sexo lo que Excalibur a la caballería andante.

Quizá sea una apuesta arriesgada, habiendo tantos gallos en este corral, pero hay que reconocer que Dupree tiene un talento natural que le hace ser más explosivo, más bruto, un tipo de virilidad muy de la Rusia de Putin trasplantado en la América grotesca de Trump. Literal y figuradamente, el tío es la polla.

  • Imprimir
  • Enviar por e-mail
Este mes, en 'Primera Línea'
María Lapiedra: "Gustavo es muy fogoso, pero no me folla, me hace el amor".
Este mes, en 'Primera Línea'
publicidad
publicidad
Búscanos en Facebook
publicidad

© Ediciones Reunidas, S.A. | Todos los derechos reservados