Pepe Colubi tira el chorromoco

Nos cae muy bien Pepe Colubi, un tipo que ha logrado vivir de un sentido del humor fino y salvaje a la vez. Por eso quedamos con él, hablamos de su último libro y procuramos que no nos lanzara un chorromoco a traición.

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PACO GISBERT | 13/06/2014 - 12:29

Acaba de publicar su segunda novela, que lleva un título mucho más guarro que la primera, ‘Chorromoco 91‘, y que continúa las aventuras del héroe de ‘California 83‘. Pepe Colubi, asturiano nacido en Madrid en 1966, se sentó con nosotros, se tomó una cerveza y nos habló de los 90, los tiempos de la máquina de pinball ‘Canasta’86‘, los programas calientes de Telecinco o el porno codificado.

Primera Línea: El protagonista se llama Pepe, vive en el norte de España y nació en 1966. ¿No será Pepe Colubi?
Pepe Colubi: Yo he vivido muchas juergas, esa sensación y ese ímpetu por beber, por salir, por follar cuando pueda, que tiene el protagonista. Y he estado en alguno de los conciertos que salen en la novela. Las sensaciones son vividas, las cosas que pasan son una mezcla entre la ficción y la realidad. Hay cosas del personaje que son mías y hay otras que me gustaría que hubieran sido mías, incluso las malas.
PL: En todo caso, las juergas que se monta Pepe son muy reales, por lo menos para una generación.
PC: Todo el mundo que sale de noche tiene momentos patéticos, pero quizás no tantos. Yo me cebo un poco con el personaje para ponerlo en las peores situaciones posibles.
PL: Digamos que sería una especie de autobiografía exagerada…
PC: Con la primera novela me pasó mucho y mucha gente que no me conocía de nada tendía a pensar que eran unas memorias. Eso es porque ven muchas películas de las tardes de Antena 3. Esas que pone al principio: “basada en hechos reales”.
PL: Se adivina en ‘Chorromoco 91’ un curro de documentación importante. ¿Es para esquivar al lector coñazo, ese que se fija minuciosamente en los detalles?
PC: Sí, la verdad es que me pegué un currazo de documentación porque cuando lees algo que dominas mucho y los datos concuerdan con tu conocimiento, eso te acerca a la novela.
PL: Y, en esa labor, ¿qué ha sido lo más sufrido?
PC: Me pasé mucho tiempo en Youtube para documentarme y eso es el agujero negro. Entraba, por ejemplo, por una canción de los Pixies y acababa saliendo por una de José Vélez sin saber por qué.
PL: ¿Qué otros hallazgos hiciste mientras te documentabas?
PC: Cuento cuando se estrenó ‘El imperio de los sentidos’ en televisión y, en la investigación, descubrí que había sido en la etapa de Calviño. Yo habría puesto un meñique en el fuego defendiendo que había sido en la época de Pilar Miró.
PL: La novela es muy musical, tiene su propia banda sonora. ¿Es también la tuya?
PC: Yo coincido en negativo en los gustos musicales del personaje, o en los televisivos. Pero no tiene los mismos gustos en positivo que yo.
PL: Hablemos de gustos televisivos. En la novela citas ‘Ay, qué calor’…
PC: ‘Ay, qué calor’ era mítico. Eran mujeres enseñando las tetas como único pretexto. Es que Telecinco supuso un reaperturismo, después del destape en el cine, que nos vino muy bien a los que éramos jóvenes en aquella época. Le explicas ahora a un chaval de 20 años que a nosotros nos ponía un programa de Telecinco y se cree que somos imbéciles.

CH91 alta
PL: Hay en ‘Chorromoco 91’ una loa a la paja, el único patrimonio del hombre…
PC: Es un patrimonio del ser humano en general. En la paja, la relación esfuerzo-placer es incomparable. Hay muchos placeres, pero no conozco ninguno mejor que ese. La paja otorga un poder absoluto. A mí, la imagen de la mujer completa, realizada, folladora y que se hace sus pajas me parece la culminación de la evolución. Si los hombres supiéramos todas las fantasías de las mujeres, nos estallaría la cabeza.
PL: La práctica ideal para el protagonista…
PC: El protagonista es un vago absoluto. Y la paja tiene ese punto de inmediatez fantástico para él. Follar, para él, es más difícil, porque influyen otros factores.
PL: A diferencia de ‘California 83’, aquí hay mucho más sexo explícito…
PC: En ‘California…’ tiene 17 años el protagonista y es un panoli. Aquí tiene 24, folla más, aunque sea muy cutre, y habla más de eso. Aquí habla más desde el conocimiento, hay un cambio de voz, porque tiene más experiencia. Y, de hecho, la novela empieza con el tío corriéndose en la cara de una chica.

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