Vicio y subcultura ‘The Sex Factor’, el reality más marrano

Blánquez reivindica lo muy subcultural y vicioso que está resultando ‘The Sex Factor’, un reality basado en que estrellas en activo y viejas glorias de la industria triple X recluten en antena nuevo talentos para el porno internacional.

Blair Williams
Javier Blánquez | 05/07/2016 - 12:39

Esta última semana ha sido trágica para cualquier aficionado a los realities: se ha terminado una nueva edición de ‘Pekín Exprés’ y encima nos hemos enterado, cosa terribilísima, de que Mercedes Milá no va a repetir este año como presentadora de ‘Gran Hermano’.

Que Milá, una sargento borde al estilo ‘La chaqueta metálica’, no esté en el programa es un mazazo muy serio: a pesar de que nos pongan ahora a Jorge Javier Vázquez, nada será lo mismo sin esa dama de hierro que atiza a la mediocridad intelectual de los concursantes, que confiesa como si nada que orina en el plato de la ducha, que se caga en todo lo que se menea a la mínima que le sacuden las malas pulgas. Es decir, que se la suda muchísimo todo a riadas.

Mercedes, por favor, vuelve pronto.

 

Otra tele es posible

Sin embargo, si consumes realities, hay algo que en las últimas semanas sin duda te debe haber estado dando gustillo del bueno, aunque no haya que ir a buscarlo a los dominios de don Paolo Vasile, que decía este domingo en un periódico que nadie en el mundo tiene las pelotas que gasta él para hacer ‘Sálvame’. Lo que ocurre es que Vasile, por mucho que airee las intimidades morales del famoseo en España, todavía no ha tenido la audacia de sacar una comida de coño en prime time, ni un concurso en el que haya que lograr erecciones en cuestión de segundos, ni de follar al borde de la piscina, y es por eso que nos gusta tanto “The Sex Factor”, el reality sobre la industria del porno que nunca verás en la televisión convencional.

Durante años, diversas productoras han intentado dar con la tecla de cómo podría funcionar un ‘talent show’ sobre porno en televisión. Recuerdo que, hace muchos años, alguien me habló de una iniciativa primitiva en una televisión holandesa, y en España lo más lejos que hemos llegado ha sido cuando Nacho Vidal hizo ‘La mansión de Nacho Vidal. Follando con todas’ a través de la web Actrices del Porno. Pero, sin embargo, caló mucho más hondo su intervención en ‘Supervivientes’, en la que perdió montones de kilos por la consunción, que aquella sucesión de escenas donde se hinchaba a follar sin que nadie pudiera pararle, rijoso como nunca.

‘The Sex Factor’, en cambio, lo tiene todo: una presentadora carismática –Asa Akira, que está apurando con clase sus últimos años en la elite del porno, un poco al estilo Iniesta–, un jurado formado por Remy Lacroix, Lexi Belle, la ya retirada Tori Black y el actor Keiran Lee, y una mecánica de eliminaciones que está encaminada a encontrar lo mismo que hacen ‘X Factor’ o ‘La voz’ en la música: una nueva estrella para el negocio, talento fresco para que la máquina tire y avance.

The Sex Factor

 

Se dirá que el porno no necesita de un talent show para ir renovando su mercancía, que para eso ya están los castings de Pierre Woodman. Pero es evidente que ‘The Sex Factor’ no trata sobre jóvenes promesas –si algo abunda en el porno es juventud ambiciosa–, sino de nuevas vías de negocio: es una forma limpia y original de dar prestigio al porno como industria, de explicar cómo funciona, de buscar un nuevo público que se habitúe no sólo a excitarse con las escenas, sino a entender mejor, con una base de conocimiento sólida, cómo funciona este mundillo que tantas pasiones enciende y cuantos penes levanta.

 

Un clásico de culto

El programa, producido por XHamster, empezó a emitirse online a finales de mayo, y durante estos últimos dos meses ha sido una compañía grata durante los 20 minutos que dura cada episodio –por ahora se han emitido siete, a la espera de los tres últimos–.

La cosa es sencilla: ocho hombres y ocho mujeres se citan con las jueces del programa en diferentes espacios, como un hotel de Las Vegas, el estudio fotográfico de Holly Randall, una mansión en Malibú, y tienen que ir superando las diferentes pruebas del concurso, que tienen todas que ver con el increíble oficio de follar delante de una cámara: conseguir que el pene se te levante rápido y correrte en el momento justo, besar de manera apasionada y tórrida a la pareja que te toque en suerte, practicarle una felación a tu compañero, follar en diferentes posiciones…

En el concurso hay eliminaciones y rencillas internas, mucho vicio y humor. Y lo más interesante del formato es que no sólo ha funcionado como espacio de entretenimiento que estará sacando sus buenos rendimientos en forma de tráfico en internet y publicidad, sino que además está retroalimentando a la industria del porno, que al fin y al cabo de eso se trataba.

De entre las concursantes, que rodaron las pruebas del programa en 2015, a algunas ya las hemos visto en 2016 dándolo todo en escenas profesionales: Blair Williams está trabajando para Twistys y New Sensations, y Veronica Vain, la primera expulsada, y más conocida como la agente de bolsa de Wall Street cachonda –la echaron también de su trabajo al conocerse que era ninfómana y rodaba porno amateur para colgarlo en la red–, ha aparecido en Babes y Brazzers. Entre los actores, por ejemplo, está Buddy Hollywood, un enclenque tatuado con gafas de hípster miope, eliminado en la última entrega por ahora, pero que no deja de follar por los descosidos en un montón de escenas profesionales en la actualidad.

Veronica Vain

 

Al final, resulta que hacer un reality sobre porno que tenga calidad y carisma no era tan difícil, sólo había que encontrar la financiación adecuada para que aquello no pareciera un producto cutre y casposo, e involucrar a figuras asentadas de la industria para darle glamour.

Es un detalle muy interesante que Asa Akira haga aquí de Cristina Pedroche, y que haya un jurado carismático formado por una estrella retirada, incontestable en su día –echamos de menos a Tori Black, para qué negarlo–, otra al borde de la retirada y que lo ha hecho todo durante años –Lexi Belle, que se ha ganado un asiento en el Olimpo–, y una tercera en la flor de su juventud, la entrañable Remy Lacroix. Consiguen así que la gente acuda al concurso no sólo por el concurso en sí, sino para admirar a las estrellas en nuevos contextos. Si el casting de concursantes es bueno, el del jurado es ya para mear y no echar gota. Incluso hay cameos, como el de Manuel Ferrara. A veces hasta parece ‘Entourage’ aquello.

El caso es que ‘The Sex Factor’ funciona.

Nunca lo emitirán en la tele convencional, sería muy difícil adaptarlo al prime time generalista porque es inevitable que durante el programa veamos coitos y mamadas, ejercicios de masturbación y desnudos por etapas, todo tipo de cosas guarrindongas –es como si en ‘La Voz’ nadie cantara: si esto es porno, hay que enseñar y meter carne–. Pero como producto de internet, el programa ha conseguido lo que se esperaba de él: que sea el guilty pleasure del verano.

Desde aquí, una petición a los productores de XHamster: dadnos más temporadas, por la gloria de John Holmes.

  • Imprimir
  • Enviar por e-mail
Este mes, en 'Primera Línea'
Nerea Garmendia: "Me encanta que me sorprendan en el sexo y en la vida"
Este mes, en 'Primera Línea'
publicidad
publicidad
Búscanos en Facebook
publicidad

© Ediciones Reunidas, S.A. | Todos los derechos reservados