Vicio y subcultura Acaba ya el libro, gordo

Salvo milagro, el equilibrio de la fuerza va a verse alterado en ‘Juego de tronos’. El único que podría impedirlo es George R.R. Martin escribiendo como un cosaco y presentando en sociedad ‘Vientos de invierno’ en las próximas semanas. Blánquez no pierde la esperanza.

¿Jon Snow en la sexta temporada de Juego de Tronos?
Javier Blánquez | 20/01/2016 - 12:11

Hay dos fechas en el calendario que están perfectamente fijadas y que implican un problema muy serio para los fans de ‘Juego de Tronos’ -y por fans nos referimos a los más enfermos, a los que se han leído las 5.000 páginas que por ahora acumulan las novelas escritas por George R. R. Martin, además de los 50 capítulos emitidos hasta ahora de la serie-.

Si el año pasado avisábamos, y con razón, de que la quinta temporada iba a ser un marrón importante, ya que empezaría a agotarse el material ‘conocido’ y, de ahí en adelante, todo iba a ser spoiler, ya tenemos encima la sexta y no es que podamos hablar de marrón, sino de grandísima putada.

 

La que se avecina

Pero antes de nada, las fechas: el 15 de marzo se publica en blu-ray el pack con la última temporada, aquella que concluía con la muerte a puñaladas de Jon Nieve -algo que, en el libro, por ahora, no se sabía: sólo se hundía el cuchillo en su carne, en ningún caso nos decía el autor que el bastardo del norte estiraba la pierna; aunque claro, ahora resulta que sigue viviendo, posiblemente porque lo resucite Melisandre con sus artes ocultas-, y a mediados de abril, un mes después, HBO tiene que estrenar por fin los primeros capítulos.

Juego de tronos, Temporada-6

 

Y entonces, ¿qué? Para quien no haya leído un solo tomo de la saga ‘Canción de Hielo y de Fuego’, evidentemente no pasa nada: el sujeto en cuestión seguirá disfrutando de su show de televisión favorito como si se lo estuvieran contando por primera vez, sin saber necesariamente que esos personajes que ha ido conociendo, en realidad, tienen otra vida y un destino muy distinto en las páginas de las novelas de Martin.

De hecho, el desencuentro entre muchos lectores de los libros y los productores de ‘Juego de Tronos’, David Benioff y D. B. Weiss, viene de muy atrás: ya en la segunda temporada empezaron a inventarse cosas, a desplazar a muchos protagonistas de sus trayectorias literarias y a situarlos en contextos extraños. Daenerys, por ejemplo, no tenía su viaje místico en la sala de los Antiguos -aparte de que nunca le roban los dragones en el libro-, y aunque muere a cuchilladas en la Boda Roja, Lady Stark resucita en cierto momento de la obra y, como zombi, se dedica a perseguir a toda la estirpe de los Frey y de los Bolton, buscando venganza desde más allá de la tumba.

Todo esto en la serie no está, a la vez que, disimuladamente, han ido inventándose personajes, situaciones y destinos que han hecho que, al final, tanto novelas como show de televisión sean relatos cada vez más distintos.

Pero lo esencial de la trama, de aquí hasta el final, George R. R. Martin ha prometido que se mantendrá (incluido el desenlace), y eso provoca un dilema asombroso para muchos fans del show: o dejar de verlo ahora -y de paso refugiarse unos cuantos años en los Himalayas, para evitar que cualquiera te cuente, deliberadamente o por error, cualquier cosa que no quieras saber sobre lo que tenga que hacer Tyrion en los próximos meses-, o renunciar para siempre a leer los dos libros pendientes de publicar de la misma manera en que se leyeron los primeros, en una zambullida completa y profunda en el complejo universo mítico de Westeros (o sea, Poniente).

George RR Martin

 

A su ritmo

El problema de fondo es ampliamente conocido: George R. R. Martin es un escritor exasperantemente lento y no hay manera de que acabe ‘Vientos de invierno’, el sexto volumen de su saga épica, que se supone que tendrá unas 1.500 páginas en la versión inglesa (y 1500 más la que sería la séptima y última parte, ‘Un sueño de primavera’). Parecía que todo estaba perfectamente calculado cuando comenzó la serie, allá por 2011, todo ello milimétricamente estudiado para exprimir al máximo los rendimientos derivados de la franquicia: cuatro meses antes, se publicó el quinto libro, ‘Danza de dragones’, y cuando se estrenó el primer capítulo ya habían empezado a dispararse las ventas de nuevo, el universo de los Stark, los Lannister y los Targaryen se abría a un público gigantesco.

El material acumulado en los libros daba perfectamente para cinco temporadas -como así ha sido-, y eso le permitía a Martin rematar la faena en ese tiempo y completar, al menos, el sexto libro, que tenía que ser el último. Pero se entretuvo en otras cosas -en inspeccionar guiones, en dar conferencias, en viajar, en supervisar la enciclopedia de Poniente, etcétera- y ‘Vientos de invierno’ se iba retrasando, cada vez más, cada vez de manera más preocupante.

 

Fans al borde de un ataque de nervios

La gente no dejaba de inquietarse, lógicamente, y siempre con el mismo resultado: no había respuesta al dilema. En la tienda Gigamesh de Barcelona, por ejemplo, hay una pizarra en la que llevan el cómputo acumulado de todas las personas que han pasado por el mostrador preguntando por ‘Vientos de invierno’: ya van más de 800 en algo menos de cinco años, y eso sin contar a todos esos que los dependientes sospechan que preguntan de broma -anécdota personal: llevo como dos años intentando que me apunten en ‘la pizarra de la vergüenza’ y no hay manera, me tienen calado, saben que sólo aspiro a un segundo de gloria pírrica-. Y aunque hay informaciones tibias sobre el ‘progreso’ que ha experimentado el texto en los últimos meses, y un montón de rumores sin confirmar, hay razones para estar nerviosos. Vayamos por partes, como Jack el Destripador.

Juego de tronos

 

En 2011, ‘Danza de dragones’ salió cuatro meses antes del estreno de la serie. Si todas las partes implicadas en el gran pastel de dinero que es ‘Juego de Tronos’ quieren repetir la jugada, eso significa que ‘Vientos de inviern’” tendría que ponerse a la venta durante el mes de enero, y no tiene pinta de que vaya a ser así. También puede ocurrir que se apure la publicación al máximo -por ejemplo, en marzo, antes de Semana Santa-, pero no ha habido ningún anuncio oficial que permita que las librerías puedan hacer sus pedidos.

Con la música ya se puede hacer lo de sacar un disco sin avisar -lo hizo Beyoncé y le quedó de maravilla-, pero no imaginamos a Martin trabajando las estrategias de impacto de esa manera. La gran esperanza de los fans con afición a la tinta es que en breve se haga el anuncio -el mismo que desde diversas fuentes se ha sugerido que se haría ‘antes’ de abril-, y así poder comprar el libro rápidamente, encerrarse una semana a leerlo y estar un año más a salvo de spoilers, lo que permitiría ver la serie tranquilamente.

Martin en inmejorable compañía

 

No quieres saberlo

Porque en el tema spoilers ocurre una cosa: durante cinco años, quienes habían leído los libros -descontando a algún malnacido hijo de puta que explica que Tywin Lannister muere en el wáter mientras está cagando, después de que Tyrion le dispare una flecha en la ingle- han mantenido un pacto de silencio tácito y educadísimo con los nuevos fans audiovisuales.

Los lectores sabían qué impacto poderoso podían tener momentos como la ejecución de Ned Stark o la Boda Roja, y se quiso conservar el momento puro para quienes asistían a esos momentos delante de la pantalla. Pero los que sólo han visto la serie, y esto se ha comprobado semana tras semana en las redes sociales, tienen un afán máximo de conversación y no controlan bien la dosificación de datos. Hasta ahora no pasaba nada, porque más o menos se sabía lo que pasaría en la trama. Pero a partir de ahora no se sabe (apenas) nada de lo que está por venir: de los libros cuarto y quinto se aprovecharán partes mínimas -todo lo que tiene que ver con la trama de Pyke y la sucesión en el poder de Balon Greyjoy, que es lo que se ha rodado en Peñíscola, así como la del personaje que por ahora sólo identificaremos como Aegon, que será fundamental en el desarrollo de la trama-, y quien no quiera saber más tendrá que evitar con mucha cintura el debate en Facebook, los retweets y las charlas en los brunchs. Un campo de minas.

 

La madre del cordero

Todo esto ocurre porque Martin se hace el remolón. Hace años que muchos lo vienen avisando, y se preocupaban con razón: no le daría tiempo a terminar. Hay incluso una facción de fans mucho más violenta que urge a Martin a acabar los libros porque en cualquier momento “se puede morir” -el propio escritor le dedicó una higa y un “que os jodan” por televisión a todos esos miserables que se toman tan en serio su salud cardiovascular-.

Pero se comprende la histeria, porque ‘Juego de Tronos’ provoca ansiedades fuertes, y un solo spoiler a destiempo te puede joder la vida. Por eso se refieren a él como ‘puto gordo’, y le urgen a que acabe el libro de una vez. ¿Lo hará? Parece que no. De todas maneras, el mal ya está hecho: después de ‘Vientos de invierno’ viene otro libro más, y ése no estará acabado hasta por lo menos 2020. La serie se habrá zampado a los libros con la misma voracidad que Martin si le dejáramos suelto en una marisquería. Sea como sea, a partir de ahora el relato principal será el de la televisión y el secundario el de las novelas.

A menos que el puto gordo obre un milagro. Tiene tres meses para hacerlo. Va, rapidito, que esto urge.

Martin simpsonizado

 

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