Vicio y subcultura Ansia viva

La primavera llega cargada de buenos pretextos para rendirse al vicio y la subcultura. ‘Daredevil’, ‘Vengadores’ o ‘Juego de Tronos’ son algunas de las magníficas razones para no seguir el ejemplo de Manoel de Oliveira y seguir viviendo, dejándose llevar por el ansia viva.

Juego de tronos
Javier Blánquez | 14/04/2015 - 20:01

El pasado Jueves Santo falleció, a la nada despreciable edad de 106 años, el director de cine portugués Manoel de Oliveira.

Es una noticia que muchos fans no hemos acabado de digerir todavía, y que incluso nos negamos a aceptar: parece imposible que un señor que había conseguido aferrarse a la vida de una manera tan admirable, con artes propias del gusano o la garrapata, decidiera arrojar la toalla en un momento tan inoportuno.

Y es que todavía le quedaban muchas cosas por hacer. No se trata de películas -si me preguntan, yo no he visto ni una de las suyas-, sino de ir despejando cuidadosamente su zona de influencia para quedar como el último hombre vivo y batir todos los récords, en dura pugna con las ancianas japonesas, y los abuelos bielorrusos y Fidel Castro. Cada vez que fallecía un anciano importante, don Manoel ampliaba su mito como longevo e implacable hombre de la guadaña y la pala.

Manoel de Oliveira

 

Vivir todavía 

El ejemplo de Oliveira hay que tomarlo como modelo y proyecto de existencia. Hay que resistir, hay que aguantar el máximo de tiempo por aquí. Y no por un simple afán de alargar la vida porque sí, sino porque hay gente ahí fuera que tiene productos más adictivos y seductores que tu camello de toda la vida, y que nos están obligando a planificar muy a largo plazo nuestra permanencia en la Tierra.

Son gente que responde a los nombres, o a los nombres corporativos, de George R. R. Martin, Marvel Studios, Disney o Netflix, y que están consiguiendo que a muchos se nos disparen los niveles de ansia viva, que es una comezón, un bulle-bulle, que te hace sufrir un poquito cada día porque no llega la mierda que necesitas para sentir felicidad.

Los fans de ‘Juego de Tronos’, por ejemplo, ya pueden decir que ha merecido la pena vivir -resistir, superar un día tras otro hasta alcanzar un objetivo en el calendario- para ver esta semana el comienzo de la Quinta Temporada de su serie favorita. Y no sólo porque el Canal Plus (Series) haya emitido la primera entrega simultáneamente con Estados Unidos en horario súper-golfo a las tres de la madrugada, sino porque alguien, como por arte de magia, filtró hasta cuatro capítulos del tirón y algunos hasta se pudieron marcar un maratón de Poniente ayer por la tarde. El ansia viva obligó a descargar torrents como alma que lleva al diablo, y a pinchar rápidamente esos ficheros .avi para ver qué se cocía al final del primer capítulo (lo de “cocía” va con segundas, ya saben).

Juego de tronos

 

Hablemos de mí

En mi caso particular, el ansia viva iba por otro lado. La inquietud estaba en saber si, de alguna manera, la serie ya está empezando a adelantar el contenido que por ahora tiene dejado escrito George R. R. Martin en los libros, porque he tomado la decisión no negociable de dejar de ver la producción de HBO en el momento en el que empiecen a destriparse avances de la trama.

Por supuesto, uno es fan de la serie, pero los libros no sólo son artefactos literarios de un alcance altísimo, sino que ahí está la historia en su estado purísimo, sin cortar con matarratas. Más allá del impacto retinal, uno lo que quiere es el desarrollo generoso de la historia. Aunque ello comporte riesgos.

Porque ya sabemos que hay aquí un problema: a Martin le cuesta escribir a velocidades propias de Stephen King, ni siquiera quiere tener amanuenses que le adelanten trabajo, y el sexto volumen de su serie, ‘Vientos de invierno’, ni siquiera está terminado. Le habrá costado entre siete y ocho años darle fin (si es que lo termina), y si calculamos el mismo margen para el séptimo y (supuestamente) último libro, ‘Sueño de primavera’, posiblemente el libro completo no esté en inglés hasta 2024 (2025-2026 para que lo saque Gigamesh en español).

¿Eso qué significa? No sólo que nos toque esperar, sino que nos toca SOBREVIVIR, al estilo Manoel de Oliveira, para poder llegar vivos, y con las facultades lo menos mermadas posibles, sólo para disfrutar de ese momento. Para quien sólo siga ‘Juego de Tronos’ en pantalla, el ansia viva es más manejable, porque en un par o tres de años el tema ya estará liquidado, pero para los lectores de libros es un reto importante para el organismo. Recordad que se nos viene encima una réplica de la crisis, la Tercera Guerra Mundial, una invasión china y el deshielo de los polos. Igual ya no estamos para entonces. Siempre y cuando no sea el propio Martin el que estire la pata, que ya hay varias casas de apuestas que están poniendo dinero.

Juego-de-tronos

 

Ansiosos todos

El ansia viva, tal como la inventó, codificó y definió José Mota, es ese mal de espíritu que nos hace sentir mal por no tener algo, es ese deseo de rapiña cotidiana, de pillaje de lo que sea para calmar los nervios, la ansiedad.

El ansia viva puede aplicarse a todo: a que lleguen las vacaciones, el Primavera Sound, incluso el anuncio de los horarios del Primavera Sound. No te deja vivir, porque no vives por el hecho de vivir (cuyo motor sería el amor), sino que vives para que llegue un momento (vives para el consumo).

Por ejemplo, uno hace por lo menos dos años que no vive en sí porque espera alta vida en una sala de cine con la segunda parte de la saga de ‘Los Vengadores’. Desde que Marvel Studios empezó a reescribir la historia del entretenimiento de masas en el séptimo arte, su plan maestro de marketing hace ya años que nos carcome los nervios.

Vengadores: La era de Ultrón

Al principio no pasaba nada. Salió ‘Iron-Man’ y moló mucho, pero ya está. Se supo que habría una segunda parte, pero la espera se hizo llevadera, aún no sabíamos nada. Pero fueron saliendo más películas de la franquicia –‘Thor’, la primera de ‘Capitán América’, la de ‘Hulk’, que era un poco basura-, y de alguna manera ya veíamos cómo todas ellas empezaban a confluir en un marco argumental general, y de repente ‘Los Vengadores’ cambió las reglas del juego. Aquello era una obra maestra, joder.

Desde entonces, hemos vivido para que llegara este momento del segundo round, tomando precauciones para no intoxicarnos con un yogur caducado, mirando dos veces a ambos lados de la calle antes de cruzar un semáforo, no tomando aviones y follando SIEMPRE con preservativo, no fuera que cualquier motorista kamikaze, un virus de algo, una bacteria fermentada o lo que fuera acelerara nuestra reunión con el Creador. Hay que seguir viviendo porque hay que ver como sea ‘Los Vengadores 2. La era de Ultrón’.

La película se estrena el 30 de abril. Va a ser un reto durísimo: dos semanas prácticamente hibernando en casa, criogenizado en la cama, para que no falle ningún riñón, para que cuando llegue el día del estreno (y si tenemos entradas), poder tachar de nuestra bucket list de freakazo una de esas cosas que hay que ver antes de morir.

Y entonces volver a resetear el calendario, porque el ansia viva no se acaba con ‘Ultrón’”, sino que entonces tendremos ya a la vista el relanzamiento de la saga ‘Star Wars’ para 2016 -un año al menos que tenemos que estar vivos-, y habrá comenzado la cuenta atrás para la Fase III de Marvel, que está empezando ya -en Netflix acaban de colgar los capítulos de ‘Daredevil’, y en verano se estrena ‘Ant-Man’-, pero que irá alcanzando velocidad de crucero el año que viene.

Daredevil

Así que el ansia viva vuelve a comernos las plantas de los pies y a crearnos ese molesto cosquilleo de la inquietud. Hay que cuidar muchísimo la alimentación y no inhalar ningún humo contaminado, al menos durante cuatro años, porque tenemos que estar vivos y en forma para las siguientes citas: ‘Capitán América: Civil War’ y ‘Doctor Extraño’ en 2016, la segunda parte de ‘Guardianes de la Galaxia’, la tercera de ‘Thor’ y el relanzamiento de ‘Spider-Man’ (ahora dentro del universo Marvel, y por tanto integrado con las otras películas de la franquicia) en 2017, y en 2018 y 2019 la tercera entrega de ‘Los Vengadores’ -conectada con ‘Guardianes’– dividida en dos partes.

No sé ustedes, pero yo quiero verlas. Esto promete ser un espectáculo de proporciones desconocidas en su magnitud, al menos desde los tiempos de Richard Wagner, y eso obliga a no hacer el gilipollas. Hay gente que hace todo lo posible para seguir aquí con metas de toda índole -terminar una maratón, apuntarse a la Yihad, terminar de pagar un piso, leerse las obras completas de María Dueñas, votar a UPyD en las elecciones generales-, y por qué no va a ser lo mismo con estos pequeños placeres freaks que nos inyectan en vena malvados destrozadores de nervios y autoestimas como Joss Whedon, los hermanos Ruso, George R. R. Martin o J.J. Abrams, ahora mismo el J.J. más en forma del momento, muy por delante de Vázquez y Santos.

Biólogos, tomen nota: el ansia viva como motor de la evolución de las especies. Definitivamente, te alarga la ídem. Y si la espera ha valido la pena, te alarga otra cosa también.

Vengadores: La era de Ultrón

  • Imprimir
  • Enviar por e-mail
Este mes, en 'Primera Línea'
Jimena Lago: "El valor de una actriz X no se mide por el número de pollas que le meten"
Este mes, en 'Primera Línea'
publicidad
publicidad
Búscanos en Facebook
publicidad

© Ediciones Reunidas, S.A. | Todos los derechos reservados