Vicio y subcultura El futuro del rock

‘Wake Up!’ es el título del álbum rockero del Papa Francisco. Una completa abominación para los hombres de poca fe y un artefacto vicioso y contraculturas cargado de futuro en opinión de Javier Blánquez.

Jorge-Bergoglio
Javier Blánquez | 17/12/2015 - 12:40

Hace unos meses, la página ‘Wunderground’ publicó una noticia -falsa, como todas las que salen ahí: es como ‘El Mundo Today’ pero centrado en la escena de la música electrónica- en la que se decía que el Dalai Lama iba a debutar como DJ en el festival de Glastonbury.

La verdad es que muchos nos la tragamos de entrada porque, joder, era perfectamente plausible.

No costaba ningún esfuerzo imaginarse al Dalai Lama de tour espiritual por Europa, haciendo bolos a cholón -o sea, a tutiplén-, un día en un ateneo popular hablando de la rueda del dharma, al otro en ‘El Hormiguero’ con Pablo Motos haciendo el ganso y recitando en sánscrito las obras completas de Emilia Pardo Bazán, y más tarde, por qué no, en un festival embarrado de la campiña inglesa poniendo discos de chill out cutre y entonando por encima un resonante y larguísimo ‘auuuuuuum’.

Sería una gilipollez, pero al menos una gilipollez con sentido. Y habría peña ahí en la pista, dándolo todísimo.

El-Papa

 

Los hits del Papa

Más tarde, unos meses después, saltó la noticia de que el Papa Francisco iba a publicar un disco y nadie hizo ni caso, como si fuera una broma del 28 de diciembre. Ocurría que esto no colaba por ninguna parte: ¿cómo era posible que el Pontífice abandonara sus tareas evangélicas, sus numerosos viajes por lugares donde Cristo perdió la gorra, para ponerse a grabar en un estudio profesional?

Aparte de que un acto de vanidad como éste iría fuertemente en contra de los principios más sólidos de la ética cristiana: los jerifaltes de la Iglesia no follan, comen frugalmente y no graban discos de rock, simplemente no se hace, y sólo el hecho de pensarlo ya sería herejía. El tema es que esta noticia era verdad y Francisco -el Papa, no el crooner valenciano simpatizante del PP sospechoso de defraudar a Hacienda- tiene un álbum en la calle. Y, digámoslo claro de una vez, es una puñetera obra maestra. Lo juramos por Alá.

 

Un hombre de nuestro tiempo

Si lo pensamos fríamente, a un Papa como el actual, Jorge Bergoglio, que en privado disfruta del fútbol y del tango, le imaginamos haciendo cosas como ésta. No así al Papa emérito Joseph Ratzinger, que es un teólogo serio de los que escriben volúmenes pesados y complicados sobre la transubstanciación del cuerpo de Jesús y la paradoja del alma divina en el cuerpo mortal y pecador (de la pradera), pero resulta que Francisco comprende mejor los entresijos del mundo actual, la necesidad de transmitir la fe por la vía del espectáculo, utilizar los medios de comunicación de masas para convertir la misa de cada domingo en un Sónar y la primera comunión en algo parecido en la primera visita a un burdel de un adolescente descarriado.

Para Francisco, la hostia no es sólo el cuerpo de Dios, sino un manjar equivalente al maki de erizo, y el vino que acompaña a la santa forma el equivalente pop a una borrachera monumental de fin de semana de verano. Y, por supuesto, la música religiosa no tiene que ser un coñazo sólo para el templo –la música de iglesia nos gusta dubby, con ecos, para que resuene entre las bóvedas-, sino un artefacto que puede ayudar a difundir la palabra del señor.

 

Homilías rockeras

Y aquí tenemos ‘Wake Up!’, el disco. Joder, es un disco real. Existe (en digital). Yo lo he escuchado. Consiste en una serie de homilías de Francisco grabadas en diferentes viajes –Río de Janeiro, Corea del Sur, Manila, durante su gira mundial 2014-12015- y, sobre todo, a pie del balcón del Vaticano, ante masas de fans enfervorecidas, gente que chilla y jalea al ídolo como si fuera Jon Bon Jovi vestido de blanco, todo carisma y power.

Y por debajo de los discursos, un fondo entre la new age, el AOR, el rock cristiano y la pista de karaoke sobre la que se acumulan teclados virtuosos, solos de guitarra progresivos, coros típicos de la sintonía de ‘El día del Señor’ o el programa de libros de Sánchez Dragó, y todo tipo de recursos a medio camino entre el post-rock y la electrónica anestesiante. Aunque mucho cuidado: que de repente aparece “Wake Up! Go! Go! Forward!”, cinco minutos grabados en Corea en agosto del año pasado, y aquello parece que sea un nuevo tema de Mogwai: resulta que el revitalizador del post-rock va a ser el enviado divino de la providencia, un tipo con sotana que rockea más que Eagles of Death Metal.

Conceptualmente, este disco es dios -y que no suene a blasfemia, porque verdaderamente ES dios, ya que su forma es casi la de la encíclica, del tipo ‘Lumen fidei’ o ‘Laudato si’, textos en los que Francisco ha empezado a predicar su idea de la Iglesia, su versión de la fe, dirigidos tanto a convencidos como a descreídos, para construir el edificio de un nuevo catolicismo más fuerte.

A ver, esto es ‘Primera Línea’ y es la revista de los que no quieren ir al cielo, y se supone que para ustedes, y nosotros, el Papa sería como el Joker para Batman, el archienemigo, lo contrario de todos los valores crápulas que defendemos. Aquí somos más de Toño Sanchís, Albert Rivera y Dani Alves, ya saben. Pero antes de dirigirle saetas oculares pensemos en una cosa: este es un Papa que deja follar con condón, que dice que ser gay está bien, que no va por ahí sacando el látigo, y que lo más que quiere transmitir son los valores de la fe, el respeto y el amor. Así que aceptemos esta bula y a vivir, que son dos días. Dicho en latín: carpe diem.

Alguien pensará que todo esto es paja para justificar una chapa de disco. Como diría Carlos Jesús, aquel profeta decepcionante: “hombre de poca fe…”. Algún día ‘Wake Up!’ alcanzará el estatus de obra de culto y alzará a sus productores -gente, según leemos en Wikipedia, como Don Giulio Neroni, Giorgio Kriegsch, Mite Balduzzi, Giuseppe Dati, Lorenzo Piscopo, el director de orquesta Dino Doni y Tony Pagliuca, ex componente de la banda de rock progresivo Le Orme- al olimpo del negocio de la música. O sea, que se empieza por hacerle un track al sedente en el trono de San Pedro y se acaba mañana, por ejemplo, produciéndole un track a Katy Perry, la de los generosos senos.

El del Papa es un disco para los domingos por la mañana, un disco para antes de ir a dormir, para meditar y para rezar, para escuchar por la calle mientras das un paseo, ideal para el running y la siesta, un disco absoluto sólo superado en esplendor por la cúpula de San Pedro, joder, una obra magna. Por lo malísima que es, pero masterpiece al fin y al cabo. Sólo recordemos que Pedro, el primer apóstol, viene de ‘piedra’, que ‘piedra’ en inglés se dice ‘stone’, siempre rolling (o ‘rock’ si queremos decir roca), y sobre esta roca Francisco construirá el futuro del rock’n’roll como Springsteen ya lo hiciera en 1975. Y si no te lo crees, ya sabes: a la hoguera, infiel de mierda.

El-álbum-del-Papa

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