Vicio y subcultura En la música clásica también se folla

La actriz Lola Kirke y un cóctel maestro de sexo, drogas, rencillas profesionales y música clásica son, en opinión de Blánquez, las principales razones por las que ‘Mozart in the Jungle’ vale mucho la pena.

Mozart in the Jungle
Javier Blánquez | 19/01/2016 - 9:46

Menos mal que le dieron dos Globos de Oro a ‘Mozart in the jungle’, porque la cosa estaba llegando a un punto en el que parecía que esa serie no existía, que no le interesaba a nadie, que era como una psicofonía o un ovni, algo que algunos dicen que han visto pero que en realidad es improbable que esté ahí, que nadie cree que pase salvo una minoría de locos.

¿Por qué no se ha hablado de esta producción de Amazon tanto como de otras minucias que por ahí flotan? Quizá porque Amazon tardó en meterse en el negocio de la televisión serial, aunque haya acumulado un par de títulos con cierto prestigio (‘Transparent’ más que ‘Extant’, hay que decirlo), y eso hace que marcas como Netflix o HBO le lleven mucha delantera.

Pero estamos ante una comedia que se devora con la misma gula y rapidez que un cubo de palomitas, con los suficientes ingredientes -enredo, risas, MILFS, sexo, drogas, todo ello muy pop- como para atraer más miradas y atenciones. Pero parecía que esto iba a ser como ‘Bored to Death‘ o ‘Flight of the Conchords’, una cuestión para minorías que, por mucho que pataleen reclamando atención como una persona con la autoestima baja en Facebook, nunca iba a tener resonancia entre el gran público.

Mozart in the Jungle

 

Segundas oportunidades

Bueno, pues parece que ‘Mozart in the Jungle’ va a remontar el vuelo, ni que sea un poco, ni que sea porque se ha llevado dos estatuillas de prestigio -mejor comedia del año y mejor actor de comedia para Gael García Bernal-, y eso hará que mucha gente que no sabía ni que existía, ni que se podía bajar gratis además, se atrevan con un producto que garantiza tanta altura intelectual como picardías furtivas.

Se puede comprender la falta de entusiasmo inicial por una razón: ‘Mozart in the Jungle’ va sobre música clásica, y para mucha gente la música clásica no es guay, ni se lo plantean siquiera, es una especie de muermo monumental, un peñazo al que no le van a dedicar ni el más mínimo esfuerzo, ni un minuto, nada. Pero ahí está la gracia: por primera vez, un producto de la era audiovisual nos explica que en la música clásica también se folla, se fuman porros, la gente se pasa al lado oscuro de la fuerza y se hacen putaditas de toda índole, como si fuera la política.

Inspirada en un libro de memorias de Blair Tindall (subtitulado ‘sexo, drogas y música clásica’), quien fuera oboísta en la New York Philharmonic y también periodista en diferentes medios escritos, ‘Mozart in the Jungle’ -la serie- trata sobre el día a día en una orquesta sinfónica de primer nivel, las relaciones entre el equipo directivo y los músicos y con una figura central, el director de la orquesta, un joven excéntrico, latino y genial -Gael García Bernal, alias Rodrigo, una especie de sosias de Gustavo Dudamel, el prestigioso y joven conductor venezolano- que canaliza la mayoría de las locuras, salidas de tono y abusos de esta producción que parece una mezcla entre ‘Entourage’ -celebrities de la música clásica haciendo cameos, el glamour de las temporadas de conciertos en Nueva York, polvetes y travesuras- y el rollito hipster de las películas de Wes Anderson. No en vano, Roman Coppola y Jason Schwartzman son guionistas, productores ejecutivos, creadores y mil cosas más de esta golosina que tiene algo que en ‘Primera Línea’ nos gusta mucho: el elenco femenino.

 

Las mujeres de Mozart

Hailey Bembridge es una joven que toca el oboe y es la protagonista de la serie. La actriz que la encarna es Lola Kirke, que hasta hace poco había realizado un par de papeles -uno muy secundario en ‘Perdida’, la última película de Fincher, y otro de co-protagonista en ‘Mistress America‘, la nueva de Noah Baumbach, otro icono hipsterazo- y de la que no habíamos apreciado del todo su rubicundo carisma, su ajamonamiento, pero lo cierto es que es una chica que gusta y que va ni que pintada para una serie que intenta otorgar una idea de juventud, inocencia y toque chic al mundillo de la interpretación de música clásica.

Tampoco es que se flipen mucho y pongan a Hailey como si fuera Madonna en los 80, en plan depredadora sexual, y la New York Symphony como una orgía romana, pero hay suficientes detalles como para trasladar una leve noción de vicio divertido allí donde se suponía que no había ni diversión ni vicio.

Lola Kirke

Todo esto viene muy bien para quitarle hierro a un mundo que la mayoría de consumidores cultureles desconoce en gran medida: cuál es la dinámica de una orquesta, qué tensiones -laborales, pero también sexuales, muchas veces en intercambios de poder e influencia- se producen, y hasta qué punto es sexy tocar el piano, o el violín, y cómo hay un carisma y un sex appeal que está presente en un circuito donde la imagen personal es cada vez más importante.

‘Mozart in the jungle’ no va a cuchillo ni exagera en las cosas, no se inventa una realidad deformada, sólo lleva al terreno de la comedia light lo que en realidad debería consumirse como un divertimento nutritivo. Si ‘Mozart in the jungle’ sirve para más gente conozca a Mahler, Lola Kirke obtenga más papeles -no nos cansamos de verla- y para aceptar a cantantes de ópera –Barbara Hannigan, por ejemplo-, pianistas –Yuja Wang, de siempre- y demás estrellas de la música clásica también como sex symbols, habrá valido la pena.

 

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