Vicio y subcultura La EDM llega a Hollywood

Blánquez se despacha a gusto con un (presunto) subproducto de Hollywood que aborda el mundo de los dj y la cultura del éxito a cualquier precio. Al menos, ‘We Are Your Friends’ cuenta en su reparto con Emily Ratajkowski.

Emily Ratajkowski
Javier Blánquez | 26/05/2015 - 12:46

Desde que la música rave forma parte del engranaje del gran entretenimiento en Estados Unidos, nos habían llegado varios signos de que la locura por los dj’s podía ir mucho más allá de los festivales y las galas de entrega de premios.

El primero fue el desarrollo de un programa de televisión al estilo talent show: Simon Cowell, el hombre que se hizo de oro fomentando el ‘triunfitismo’ con ‘X-Factor’, ya tiene a punto su nuevo programa: se llamará ‘Ultimate DJ’ y se emitirá únicamente vía internet, a través del portal de Yahoo, después de que durante tres años no hubiera podido llegar a acuerdos con ningún canal convencional -aunque sí con el apoyo de la marca Ultra, la que parte el bacalao en la escena dance americana sembrando festivales como si fueran lechugas, y el DJ Steve Aoki-. Y el segundo signo fue Hollywood: al parecer, alguien estaba desarrollando una película de alto presupuesto para uno de los grandes estudios del cine.

Y de repente, sin aviso previo, el pasado martes llegó a YouTube el primer tráiler de ‘We Are Your Friends’, la película producida por Warner Brothers que aspira a arrasar este próximo verano en la taquilla americana. Véanlo aquí.

Zach Efron en We Are Your Friends

 

La soledad del dj de fondo

La sinopsis es así de concisa: “Un aspirante a DJ intenta abrirse camino en la escena electrónica de Los Ángeles”. El dj es Cole Carter, interpretado aquí por Zac Efron (¡argh!): un estudiante al que no le convence ningún futuro que le puedan aportar las salidas profesionales más comunes y que tiene claro que la manera más fácil y rápida de forrarse es siendo dj, ya que para tocar el cielo sólo necesitas “un ordenador portátil, un poco de talento y una canción”.

Y de promover fiestas pasa a buscar desesperadamente ese hit que haga que la gente se vuelva loca -tomando los 128 bpms como el ritmo mágico que pone cachondas a las tías y hace que la fiesta haga chup-chup-, hasta instalarse en la cima del éxito, allí donde cada noche se bebe champán, aparecen dos modelos por la habitación de hotel, te pagan un suculento fajo de billetes de los grandes y merodean camellos high class con tema blanco de la máxima pureza y calidad.

Así es como Hollywood retrata por fin la cultura electrónica: como una frivolidad pop, como un capítulo de ‘Entourage’ (pero sin la autocrítica), que es de hecho lo que ha ido introduciendo poco a poco la escena EDM en el imaginario colectivo de Estados Unidos a propósito de la música de baile.

Desarraigada de su pasado, habiendo olvidado que en los 70 inventaron el disco y en los 80 el techno y el house, la escena rave en Norteamérica eclosionó como EDM, alrededor del año 2012, con una premisa innegociable: todo giraba alrededor del espectáculo, que es sinónimo de negocio. La EDM quizá sí brotó de manera espontánea de un underground, o al menos utilizó la larga tradición rave de los 90 como suelo para fermentar y crecer, pero muy rápidamente se alejó de su historia. El público que entró a formar parte de esas fiestas con luces de neón, confetti, cabezas de ratón, bolsitas de Molly para ‘sucar’, subidones y barritas fluorescentes, lo hacía de la misma manera como consumía un concierto de rock o nu-metal o una película de hombres lobos y vampiros románticos, o sea, como un entretenimiento abrumador.

Zach Efron

 

Los reyes Midas del cotarro

La EDM ha sido desde hace tres años un negocio suculento. Los promotores de conciertos, que hasta ese entonces estaban programando giras de Britney Spears, empezaron a montar raves en las que todo, absolutamente todo, estaba encaminado a promover un consumismo salvaje: aguas a precio de whisky escocés, chupetes y camisetas, falafeles de jabugo, cupones de descuento en Beatport para bajarse música y la propia experiencia en sí, personalizada en dj’s capaces de mover masas con su carisma escénico, su facilidad para hacer el payaso, sus eficaces diseños de luces y la coordinación precisa entre iluminación, vídeo, chispazos de fuegos artificiales y (aunque sea lo último, que no se nos olvide), también música.

Ahh, la música: un chorrazo de endorfinas, ‘drops’ ruidosos, subidones espídicos, vocecitas de choni en celo y cascadas de arpegios épicos. Una característica que une a estrellas de la EDM como Calvin Harris, Kaskade, Skrillex, deadmau5, Swedish House Mafia o Steve Aoki es que, al menos, han tenido un hit a lo largo de esa carrera, y ese hit ha sido la palanca que ha abierto un resquicio por el que han empezado a manar millones de dólares. Quien obtiene el hit, obtiene una fortuna.

 

Mi reino por un hit

Para el protagonista de ‘We Are Your Friends‘ -el título, muy hábilmente, está sacado de la canción que lanzó a la fama a Justice, el remix que hicieron a la banda Simian y que fue el primer gran síntoma, tras Daft Punk, de la cada vez más rápida conexión entre las culturas del rock y el dance-, toda su búsqueda vital está concentrada en el hit.

Es el hit el que le proporcionará mujeres, billetes, drogas y amigos. Es el que le catapultará a la cima. No necesitas estudiar derecho (ni sentado), ni siquiera medicina o arquitectura, para hacerte un triunfador. Un ordenador portátil, un hit (y algo de talento). Y a veces, ni siquiera un mínimo de talento. La EDM, a efectos creativos, es el paraíso de los mediocres: la vulgaridad que mueve centenares de miles de fans en busca del subidón del fin de semana. Dj’s que aprietan un botón y dan palmas. Como Mourinho (Lobo Carrasco dixit), “un mal ejemplo para los niños”.

‘We Are Your Friends‘ no es la primera película que se centra en el fenómeno dj, pero sí es la primera que lo trata con esta frivolidad -por lo que se aprecia en el tráiler, no tiene pinta de que haya una moraleja, o una crítica a la pérdida de las raíces underground, aunque el guión y la dirección los firma Max Joseph, el hombre que dirigió el documental sobre los 12 primeros años del sello DFA-. Ya no se trata de si la película va a ser buena o mala, y probablemente sea mala, porque no hay ningún título de estas características que sea magistral, a excepción de ’24 Hour Party People’ (Michael Winterbottom, 2002). Pero sí de que tenga una cierta sensibilidad a una larga y noble historia.

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La reciente ‘Eden’, sobre la música house en Francia, peca de ingenua, como ya dijimos, pero es muy fiel a la hora de recrear el clubbing como un acto de amor -el protagonista fracasa-. La también americana ‘Groove’ (2000), que aquí se tradujo como ‘Con la música a tope’ (y seguro que al que se le ocurrió el título le pagaron y todo), transmite un mensaje muy distinto: para que la rave acabe bien -trata sobre unos aficionados al trance que quieren montar una fiesta clandestina en un hangar de San Francisco-, hay que apartar los egos, colaborar entre todos, el público es tan importante como el dj, la pasión es más importante que el dinero. Y la inglesa ‘It’s All Gone Pete Tong?” (2004) es directamente una sátira de los dj’s superstars que asolaron Ibiza a comienzos de siglo: Frankie Wilde, a modo de castigo divino por su orgullo, su vanidad y su pereza, se queda sordo e inútil para un trabajo que le estaba aportando millones.

‘We Are Your Friends’ se estrenará el 15 de agosto en Estados Unidos y apesta a la típica película del verano, ligerita y sin la mala leche que, por ejemplo, sí tenía ‘Spring Breakers’ (Harmony Korine, 2012). Parece querer transmitir la idea de que ser dj es la nueva ganga, la manera fácil de petarlo, follar hasta que se te caiga la polla a trocitos y acumular pasta en la cuenta corriente como para levantarse dos mansiones, una en Honolulu y la otra en Beverly Hills.

Es la parte que más nos molesta de la evolución que ha tenido en los últimos años la música de baile a escala global, pero también puede ser una radiografía fiel de hasta qué punto el dinero ha corroído los valores iniciales de paz, amor, unidad y respeto (el famoso anagrama PLUR) en el apogeo del dance como espectáculo al más puro estilo Circo del Sol.

La EDM ha entrado en Hollywood y, si ‘We Are Your Friends’ triunfa, habrá copias y secuelas. Mal panorama. Por supuesto, iremos a verla. Apesta a basura, tiene en su reparto a gente como Wes Bentley, mozas primaverales como Emily Ratajkowski, pero como entretenimiento banal y jacarandoso, que de hecho eso es la dance music en el showbizz yanqui, seguramente nos entretenga un par de horas.

Ojalá a las palomitas les echen ‘eme’.

Emily Ratajkowski

Emily Ratajkowski en We Are Your Friends

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One Response to La EDM llega a Hollywood

  1. hotvalencia dice:

    Veré la critica antes de animarme a verla, aunque solo por el hecho que entre el reparto esté Emily Ratajkowski que está que se rompe, quizá ya solo por eso valga mucho la pena ir a verla, aunque el tema de la película promete, soy ferviente seguidor de la música electronica, por cierto, lo de X Factor, me suena mucho que esto lo puso de moda en Valencia la discoteca Barraca.

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