Vicio y subcultura ¿Volverá Sasha Grey al porno?

Sasha Grey lleva ya un lustro alejada del porno y, tal y como nos recuerda Blánquez, aún se la echa de menos. Sin embargo, la vía muerta en que parece haber entrado su carrera como icono pop, actriz ‘convencional’ y escritora hace que su vuelta al cine X ya no parezca una quimera.

Sasha Grey
Javier Blánquez | 01/03/2016 - 16:22

Hace ya casi cinco años que Sasha Grey abandonó el porno y todavía nadie ha conseguido llenar ese hueco -no va con doble sentido, so guarros- que dejó en la industria.

Que su huella fue profunda lo demuestra el hecho de que hay una nueva hornada de actrices que le reconocen abiertamente los méritos y la influencia, y de la misma manera en que Sasha ascendió a partir del ejemplo de Belladonna, hoy hay niñas rollizas y tatuadas que, o bien se ponen su apellido artístico como señal de respeto –Keisha Grey, Karlee Grey-, o entran en el negocio con un plan de negocio a largo plazo, como ha ocurrido con Carter Cruise.

En el porno, Sasha Grey instauró unos nuevos protocolos de actuación, una frialdad en la que el rendimiento de cada coito estaba calculado en una hoja de Excel, una vida privada cultureta más allá de los platós de rodaje, y no se le puede negar que con ella comenzó una peculiar etapa de modernidad.

Sasha Grey

 

Dejarlo a tiempo

También fue interesante su salida del negocio. Cuando estaba en la cumbre de su profesión, siendo una de las mujeres que más litros de semen hacían correr a diario en todo el mundo, y todavía jovencísima -lo dejó con 23 años, que es la edad a la que muchas empiezan-, decidió que en el porno ya no había nada más que demostrar y se lanzó a la vida ahí fuera, a la literatura y al cine, a la música y al activismo social, intentando completar con éxito una de las transiciones más difíciles que hay para una porn star: seguir siendo una estrella una vez se ha dejado de follar delante de una cámara por dinero.

Normalmente, después del porno sigue habiendo vida, pero sigue siendo una vida dentro de otros aspectos de la industria: ya no haces más la caidita de Roma, pero produces vídeos, los diriges o te metes a gestionar la carrera de otras estrellas emergentes. A menos que haya un braguetazo de por medio y tu futuro pase por vivir como una reina a costa de una hinchada fortuna familiar que luego pasa a ser herencia. Lo raro es salir del porno para siempre y seguir triunfando, al estilo de Lisa Ann, que ahora se gana el pan, y la mar de bien, en el lucrativo negocio del deporte. Ya no necesita más de sus genitales para hacer caja.

 

El día después

Sasha Grey quiso hacer dinero en el cine, en la cultura en general, y durante un tiempo pareció que todo iba a ir de maravilla. Había acumulado un incipiente prestigio como icono hipster -la película con Steven Soderbergh, su papel secundario en la serie ‘Entourage’-, había sacado un libro de fotografías con ‘Vice’ y había firmado un contrato para debutar como escritora con una novela erótica.

Tenía su banda de ambient industrial y un contrato con Nacho Vigalondo para ser la protagonista de su nueva película. Todo de golpe, todo interesante; todo, en definitiva, venía a decir que Sasha Grey podía triunfar fuera del porno y no tener que volver a abrirse de piernas ante Mr. Pete y otros sementales con halitosis nunca más en su vida.

Pasado todo este tiempo, la sensación inicial de que Sasha Grey iba a tener una oportunidad y un futuro se ha ido diluyendo. Aquel torrente de noticias que se generó entre 2012 y 2013, tan apabullante como prometedor, ahora se ha reducido a un silencio bastante incómodo.

Sasha Grey

 

Habría que analizar qué pasó, pero fundamentalmente la explicación se reduce a una cuestión muy sencilla: su primera novela era mala, su actuación en ‘Open Windows’ (la película de Vigalondo) era olvidable -recordamos más el cameo de Miguel Noguera, al principio, con la peña ‘chanante’, que sus escenas llorando-, el grupo musical se disolvió después de que rompiera con Ian Cinnamon, por entonces su ex novio despechado, y toda la creatividad que parecía emanar de la genial Sasha Grey se fue transformando poco a poco en irrelevante mediocridad.

Hay que reconocerle su importancia como influencer, que es una de las áreas de actividad más llamativas en la era de internet -la persona que recomienda ‘buen gusto’ musical y cinematográfico, también en moda, en las redes sociales. Gracias a sus posts de Facebook y Twitter, gracias a sus fotos en Instagram, Sasha Grey ha sido un canal de acceso a nuevos manjares culturales para gente perezosa. Pero una cosa es tener buen criterio para consumir, y otra muy distinta tener talento para crear. La ilusión que Sasha Grey generó a su alrededor se ha evaporado en poco tiempo.

 

Hoy, sin ir más lejos

Sólo hay que ver el estado actual de su currículum. Libros: no hay nada anunciado; posiblemente haya una continuación de ‘La sociedad Juliette’, aquella primera novela erótica mezcla del Club Bilderberg y el Marqués de Sade con la prosa pobre de E.L. James, pero cuando ese libro salga, si sale, el factor morbo ya habrá pasado y el ansia por leerlo habrá disminuido notablemente. Imaginamos que las nuevas traducciones y los derechos de autor le irán aportando algunas pesetas, pero no mucho más de lo que se gana con una simple escena anal.

Sasha Grey

 

Vayamos ahora al cine: ningún papel protagonista desde ‘Open Windows’, una película que ya en su día amaneció maldita, con un retraso notable en su estreno, y con críticas tibias. Según la base de datos IMDB, en tres años sus únicos trabajos en cine y televisión han sido un cameo en ‘The Conessionaries Must Die!’, una película independiente en la que tiene un breve papel como enteradilla de cine, y poner su voz en la serie animada ‘Creepy Text Theatre Animated’ (aparte de un videojuego).

No tiene nada en preproducción, ningún proyecto a la vista, ningún contrato firmado. Si ya hablamos de música, nada que decir: tras el fin de aTelecine, no hay expectativas de que Sasha Grey vaya a publicar un disco en fecha próxima.

 

¿Nunca digas nunca?

Grey siempre ha dicho que no habrá nada que le haga volver al porno, a pesar de que su regreso al negocio -todavía no está para el público al que le gustan las MILFs, pero casi- sería una de las mejores noticias de la década para una industria necesitada de cracks de primera división, de actrices con carisma y personalidad.

No hay por qué dudar de su palabra, pero a menos que se esté guardando bajo la manga un rutilante comeback en una película con Scorsese -o también, a menos que haya sabido invertir bien su dinero y ahora tenga negocios que le den lo suficiente como para no preocuparse por encontrar nuevas vías de ingresos-, puede llegar el día en que Sasha Grey tenga que asumir que, más allá del porno, no ha conseguido ser una figura relevante. Lo pareció durante un tiempo, pero esto es porque el porno es un mundillo homogéneo en el que la personalidad, el criterio y la curiosidad por algo que vaya más allá de el sexo son un bien escaso.

Sasha Grey instauró la figura de la chica resabiada y cultureta en un sector con escasez de materia gris, y brilló como una rareza. Al salir de ahí, solo era una chica más. Al principio, con un pasado en el porno, lo que era exótico. Ahora, sencillamente, no tiene pasado. Parece que tampoco presente. A ver el futuro.

No sabemos cuánto daría un editor por un nuevo libro de Sasha Grey, pero sí imaginamos lo que pagaría un productor por una nueva escena interracial. Que no nos sorprenda si en alguna fecha próxima ocurre que la hija pródiga vuelve a casa.

 

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