La nueva cara de Madonna

El mundo trata de recuperarse del shock que supuso ver a Madonna aparecer en el concierto benéfico Sound of Change con el rostro con aspecto de bocadillo de atún envuelto en celofán y acabado de recuperar de una papelera.

Madonna
12/06/2013 - 12:46

Ella debe estar muy orgullosa, y seguramente esta convencida de que parece más joven, pero lo cierto es que esta vez parece que la Ciccone se ha pasado. A ella y a su cirujano se les ha ido la mano con este estiramiento. Hace un par de años, ya se hizo visible que la mujer se había puesto unos extraños implantes en los pómulos, además de botoxizarse cosa mala y someterse a un lifting. Pero aquella afrenta no es nada comparado con el aspecto que lucía en el concierto Sound of Change. Parecía que había sufrido una mala reacción al botox, que lo había confundido con los botellines de vodka que uno roba en los minibares, o que lo había comprado en una tienda de chinos de madrugada y se lo había inyectado ella misma mientras con la otra mano se cepillaba los dientes o mandaba un mensaje a un profesor de yoga para adelantar la clase de mañana y asegurarse del color de las paredes de la sala para ir conjuntada, no vaya a ser que se nos desajuste el karma por un amarillo mal escogido. Si quería parecer más joven, lo que logró es tener el aspecto de  una abuela con paperas.  

Lo peor de todo es que Madonna subió al escenario de esta guisa para hablar del poder de las mujeres y de cómo deben de una vez por todas tomar las riendas de su propio destino y, a ser posible, un pedazo de este mundo que se les niega. Que luciera guantes para esconder sus manos algo estropeadas podía parecer hasta una decisión meramente estética, pero un estiramiento tan brusco como este, la verdad, no casa nada con la idea de unas mujeres libres, emancipadas y dueñas de su propio destino por encima del qué dirán, de la dictadura del aspecto y, sobre todo, de ser ellas siempre juzgadas por sus muslos, cuando jamás a nadie se le ocurriría comentar cómo lucen los de Strauss Khan cada vez que se pone el albornoz del hotel.

  • Imprimir
  • Enviar por e-mail
Este mes, en 'Primera Línea'
Janice Griffith: La actriz porno fumeta que odia el sexismo y el racismo
Este mes, en 'Primera Línea'
publicidad
publicidad
Búscanos en Facebook
publicidad

© Ediciones Reunidas, S.A. | Todos los derechos reservados